miércoles, 26 de septiembre de 2012

La Universidad por la mañana


UDISTAS
Región, 08-08-2012, p.14
Marlyn Cabrera*
Quisiéramos escribir mejores cosas de nuestra universidad; sin embargo, cuesta apartar la mirada de sus padecimientos.
Quienes llegamos a trabajar la mañana de este viernes 03 de agosto fuimos recibidos por el olor inmundo que desprendían los rincones de la universidad. Cuando el sol hubo disipado la humedad, fue que pudimos identificar lo que antes no sabíamos si eran animales muertos o basura podrida. Era orina.
El jueves anterior había tenido lugar en el patio central, el mismo donde se celebran nuestros actos más solemnes, otro de los acostumbrados templetes prevacacionales. Así, en medio del reggaetón y el merengue, nos tocó luchar para que nuestros estudiantes lograran la concentración necesaria para discutir y aprender. Horas y miles de bolívares toma instalar los gigantescos cajones de ruido fiestero que forzaron la atmósfera académica, mientras quedamos condenados a forjar en frío el hierro del estudio. En medio del barullo y el alcohol, las áreas verdes (cada vez menos parecidas a jardines) sirvieron de urinario a indeseables que deseamos creer ajenos a la universidad.
Nuestros estudiantes merecen sana diversión, no este descarrío. Por tal razón, estoy y seguiré en contra de que actividades como éstas se den y, además, quebrantando nuestro derecho a trabajar y a educarnos en condiciones aceptables. Que aún los recibamos con sorpresa es una muestra de que aún hay esperanza en nosotros. Aún confiamos en construir un camino hacia el progreso y la pertenencia, en que algún día la universidad despertará teniendo autoridades comprometidas con la educación, que desaprueben el desastre y actúen para repararlo en vez de propiciarlo.
Los universitarios nos vemos privados de nuestros espacios, secuestrados por buhoneros y otros “inquilinos” incluso más perniciosos. Cada vez que hay un templete como el del pasado jueves 02 de agosto se envía un mensaje de aprobación a los indeseables que moran en la universidad.
Un paso más en el fortalecimiento de la delincuencia tardó sólo horas en darse: la tarde del viernes 03, cuando la tierra aún estaba empapada de orín, ocurrió un saqueo y pudimos ver cómo esos habitantes indeseables de los pasillos regresaron cargados con un botín para esconderlo bajo llave en los cubículos de nuestra universidad. Vimos con lástima que niños, hijos de buhoneros, se encontraban allí, observantes, mientras sus padres modelaban impunemente la conducta reprensible del robo.
Esperemos levantarnos este 9 de octubre, cuando se reanuden nuestras actividades, ya no con la esperanza sino con la convicción de que hay un camino hacia la educación y un ejemplo digno para los más jóvenes. Esperemos que el saludo sea el olor a jardines, a cuadernos y a eso a que huele la universidad cuando se usa para estudiar y se trata con amor y respeto.
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*Profa. Dpto. Idiomas Modernos UDO-Sucre
http://udistasns.blogspot.com

El camino de la esperanza


UDISTAS
Región, 01-08-2012, p. 12
Prof. Ramón Ochoa*

En 1998 la mayoría de los venezolanos votó por el candidato Chávez esperanzados en que su gestión significaría cambios positivos respecto de la corrupción, la inflación y el combate a la pobreza. Un componente importante del voto hacia Chávez lo constituyó también el castigo a un liderazgo desgastado e ineficiente. 14 años después de aquel triunfo percibo, como la gran mayoría de los universitarios, que los problemas se han agravado y han surgido otros que no teníamos: una violenta desinstitucionalización del país, la promoción del odio y la confrontación como estrategias políticas, y el desbordamiento de la criminalidad y de la delincuencia a niveles nunca antes sufridos.
El Presidente vuelve a ser candidato y promete y promete como si nunca hubiera estado en el poder. El Presidente candidato, actuando con ventajismo e impunidad y con todos los poderes públicos a su servicio, disfraza su incompetencia achacándoles a otros (al imperialismo, la burguesía, sus  ministros, gobernadores, alcaldes, etc.) sus errores, omisiones e irresponsabilidades. En un mitin efectuado recientemente en el estado Anzoátegui, al recibir las críticas del pueblo, justificó sus errores reconociendo que era humano y que se podía equivocar, pero que su amor por el pueblo era superior a su incompetencia, afirmando que más importante que la falta de vivienda, los huecos en las calles, la inflación o la inseguridad era su triunfo en las venideras elecciones, pues de él dependía nuestro futuro. No es así: el candidato oficialista representa todo el caos del presente. Por su gestión se acentuó la demagogia y el populismo y retrocedimos en materia de desarrollo.
Las universidades públicas del país han sido blanco predilecto de los arteros ataques del gobierno chavista. En el Núcleo de Sucre de la Universidad de Oriente hemos visto muy claramente la muestra de la ineficacia socialista. A pesar de que el gobernador del Estado Sucre y el alcalde de Cumaná son egresados de la UDO, y a pesar de que, en su momento, profesores de nuestro Núcleo fueron ministro y viceministro de educación superior ha sido imposible que se termine la Biblioteca Central, cuya construcción se inició en 1985. Ni siquiera han podido concluirse los ranchos de plástico llamados “petroaulas”, destinados a suplir al viejo Edificio de Ciencias, ni se ha podido controlar la creciente criminalidad que campea por los diferentes núcleos de la universidad.
Henrique Capriles Radonsky representa la oportunidad de frenar los planes de desmantelamiento del país que adelanta el Presidente/candidato. Por la universidad y por el país, hay que ponerle fin a este gobierno. El 7 de octubre tenemos la oportunidad de enrumbar al país hacia un futuro moderno, para retomar la esperanza de una vida en paz: hay un camino.
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* Prof. Dpto. Psicología e Investigación Educativa UDO-Sucre
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Una mejor democracia


UDISTAS                                                                                                    Región, 25-07-2012, p. 14

Rafael Rasse*

En oportunidades he escuchado hablar en la universidad, institución que está llamada a ser cúspide del conocimiento y del saber, pero también de equidad y justicia, sobre derechos alcanzados y reivindicaciones conquistadas como resultado específico de la aplicación de la más pura y genuina democracia participativa y protagónica, incorporada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (artículo 62). Y si bien es cierto que el modelo instituido posibilita muchos de esos logros, no puede dejarse de lado la observación crítica sobre la precariedad a la que el pretendido “nuevo Estado” condenó su espíritu emancipador. Tal vez ello se deba a que los promotores de la acción político-social, que debería favorecer el interés colectivo y la corresponsabilidad entre el estado y la sociedad, subordinaron los intereses del ciudadano al interés único del gobierno.
Una consecuencia directa de esta perversión es que el gobierno, a través de una institucionalidad que instrumenta atajos que sólo sirven para dilatar, obstruir o cuando no subvertir la legalidad, ha ido haciendo más estrecho el camino para los gremios universitarios; de esa manera ha llegado a obstaculizar su participación protagónica en el reclamo de sus derechos: prestaciones vencidas, contratos colectivos y normas de homologación de los universitarios, cancelación de los pasivos laborales y demás deudas acumuladas. Quizás sea cierta aquella frase muy repetida que sentencia que no habrá elecciones gremiales porque al gobierno no le convienen, en buen cristiano, porque están perdidos. Ya ocurrió antes.
Ahora les tocó a las elecciones de autoridades rectorales, y, por el camino que va la cosa, es muy posible que se dejen para cuando haya un nuevo gobierno. Por eso, más allá del 7 de octubre, lo importante es superar las trabas y atajos que se han puesto en el camino y conseguir ejercer una genuina democracia participativa y protagónica: ésa que hace posible la construcción de espacios de dialogo entre el Estado y todos los órganos de expresión de la sociedad, sin mezquindades ni intentos de subordinación de los trabajadores y del pueblo en general a los intereses de los gobiernos y los partidos. Es el camino de la legitimidad de las instituciones, que son el principal soporte de un Estado democrático.
Pero no podemos quedarnos allí. La academia debe servir para reconocer que el aporte fundamental de la democracia participativa y protagónica reside en los cambios que ha tenido la organización de los trabajadores, de los ciudadanos, quienes se expresan a través de movimientos estudiantiles, obreros, intelectuales, culturales, religiosos, entre otros, para ejercer, de manera soberana y directa, la defensa de sus derechos, e indirectamente mediante el sufragio, su irrevocable libertad para elegir a sus autoridades.
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*Prof. Dpto. Psicología e Investigación Educativa UDO- Sucre
http://udistasns.blogspot.com

Entuertos paritarios


UDISTAS                                                                          Región,  miércoles 18-07-2012, p. 14
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José Marcano Carpintero*

En los últimos tiempos, las circunstancias y la necesidad han reforzado la universidad venezolana como centro de actuación política; incluso, desde las altas esferas de gobierno, se le ha endilgado al quehacer de nuestras casas de estudios un carácter más político que académico, con intenciones de sofocar toda corriente de pensamiento que contradiga los lineamientos ideológicos propios del régimen.
No es secreto para el país, y menos para los propios universitarios, todos los entuertos jurídico-administrativos con claro tinte político generados a raíz de la promulgación y entrada en vigencia de la Ley Orgánica de Educación del 2009, que atenta contra de la autonomía de las elecciones de las autoridades rectorales o decanales de las universidades y busca incidir en sus resultados. 
Al amparo de dicha ley se promueve, entre otras menudencias, la necesidad política del gobierno de establecer una nueva reglamentación de los procesos electorales universitarios y se fuerza, por ejemplo, la llamada paridad del voto, que equipararía los votos estudiantiles a los de los profesores, e incluiría, a la vez, al personal obrero y a los empleados en dichos procesos eleccionarios. Son éstas estrategias politiqueras que llevan forzosamente a la paralización de todas las elecciones internas y a un alargamiento innecesario de los ya vencidos períodos de gestión de las autoridades universitarias; claro intento de impedir que sectores progresistas tomen las riendas de las universidades para mejorar las ya decaídas actividades de docencia, investigación y extensión.
La paridad del voto en la comunidad universitaria es, a simple vista, peligrosa; la población estudiantil es mucho mayor que la profesoral, es transitoria e incluso eventual, por cuanto muchos de los estudiantes que entran a la universidad la abandonan en menos de dos años; caso contrario el de la población docente, que se mantiene entre veinticinco y treinta años dentro de las instituciones universitarias. La consecuencia más notable de dicha estrategia es que los destinos de la universidad quedarían en manos de una masa susceptible de ser manejada políticamente desde los partidos de gobierno, como ocurriría con la elección de las autoridades y el establecimiento de las normas de actuación dentro de los recintos académicos, otrora espacios para el diálogo y el debate de ideas, hoy devenidos en zonas de alto riesgo e inseguridad.
Sin embargo, dentro de las universidades hay un camino que se vislumbra, a todas luces, prometedor, trazado sobre la defensa no circunstancial de la justicia y el estado de derecho que nos corresponde como ciudadanos venezolanos. Hoy se erige un movimiento académico responsable y convencido de cambios urgentes en las estructuras de funcionamiento de las universidades nacionales. Es necesario asumir, desde ese escenario, las posiciones que nos corresponden como actores principales del desarrollo de las bases socio-políticas, científicas  y culturales del país, en afán por construir un modelo de universidad más productiva, más democrática. Autónoma. 
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* Prof. Dpto. Currículo y Admón. Educativa UDO-Sucre
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miércoles, 18 de julio de 2012

Esperanza


Región, miércoles 11-07-2012, p. 16

José A. Véliz
 Prof. Dpto. Biología UDO-Sucre
http://udistasns.blogspot.com

 
Tenemos una Universidad que, aun convertida en cementerio repentino de obras inconclusas, se niega a desaparecer. Como hormigas perseverantes ante la destrucción del nido, los profesores universitarios continuamos dando lo mejor de nosotros. Ante la destrucción construimos, no edificios sobre ruinas establecidas; no, construimos maneras de pensar diferentes; insuflamos esperanza de que nuestro país será lo que soñamos algún momento que fuera, una nación libre e independiente, donde el bienestar del venezolano sea lo principal.
Esperamos que las cosas cambien, porque no tenemos más nada que ofrecer a nuestros estudiantes, que no sean esperanzas. Nosotros trabajamos con ideas, conocimientos, razones y argumentos, que en sus manos y mentes serán la materia prima para moldear el futuro. Ante la incertidumbre que sienten nuestros estudiantes con respecto a su futuro laboral, no hay maneras fáciles de decirles que quizás muchos serán desplazados por otros profesionales que egresan de otras universidades públicas sometidas al gobierno. Tenemos que ofrecerles esperanzas.
Las cosas deben cambiar; no queremos que sigan iguales al pasado reciente o remoto. Siempre los universitarios hemos sido progresistas. Queremos  que sean diferentes de verdad. El desastre que es la administración pública en todos sus ámbitos (salud, vialidad, seguridad, ambiente, educación, etc.) se debe a que, en muchos casos, la incompetencia profesional sumada a la incondicionalidad al régimen no les permite a las autoridades de turno actuar profesional y éticamente; su lealtad no es con la ciudadanía a la que se deben, ni siquiera con ellos mismos; es con el jefe supremo, visto como entelequia inalcanzable y todopoderosa.
Cuando se polariza el vivir de la gente por causa de intereses particulares, los derechos no tienen importancia,  son una mera formalidad que puede ser borrada y, con ella, siglos de civilización. Lamentablemente, la historia demuestra que, lo que incomoda al principio, cuando se hace costumbre,  ni tan siquiera remordimiento de conciencia produce.
Cuando no pueden arrodillar a las universidades y someterlas al cinturón de acero de la educación panfletaria y uniformada, entonces se aplica el recorte presupuestario. Se ahoga, ahorca y termina reduciendo a la mínima expresión la docencia, la investigación y la extensión. No hay más, se acabó… La autonomía universitaria vuelve a ser una utopía y, atropellada por el gobierno, es un deseo a hacer de nuevo realidad.
Aun en esas condiciones los docentes cumplimos, damos esperanzas en un país con anhelos de cambio.