jueves, 6 de octubre de 2011

NUESTRO COMPROMISO, UN GREMIO EFICAZ

DIARIO REGIÓN, miércoles 05 de octubre de 2011 / p. 18

Prof. Rafael Rasse

Dpto. Psicología e Investigación Educativa UDO
udistasns@gmail.com
http://udistasns.blogspot.com



El Estado venezolano está comprometido por ley a garantizar la estabilidad y la permanente actualización en el ejercicio de la carrera docente pero, contrario a esto, observamos cómo el gobierno ignora la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, según la cual estaría, también, obligado a procurarnos un régimen de trabajo y un nivel de vida acordes con nuestra elevada misión (art. 104). Además, el actual gobierno implementa una política de burla hacia los profesores que ha agudizado y comprometido a niveles preocupantes la protección social, académica y salarial de los miembros del personal docente y de investigación, al punto que algunos niveles de nuestra escala salarial son menores al costo de la canasta básica venezolana.

Frente a esta situación, desde las Asociaciones de Profesores, en legítima representación de los miembros del personal docente y de investigación de la Universidad de Oriente, deben generarse movimientos para que estos mandatos de ley se materialicen. Tales acciones deben fundamentarse en nuestros valores cívicos más importantes. En el texto “Elecciones de APUDONS 2011: el consenso esperado”, que circulara por vía electrónica hace dos semanas (https://www.facebook.com/#!/notes/udistas-n%C3%BAcleo-de-sucre/elecciones-de-apudons-2011-el-consenso-esperado/117985054973198), resaltábamos algunos de ellos: “el respeto al docente, el rescate de los criterios éticos de transparencia y democracia, la defensa de la autonomía universitaria, el balance democrático -que en la próxima contienda electoral ha de quedar representado por la separación precisa de los intereses de los profesores de los intereses del patrón- y la búsqueda de la calidad académica de la que los docentes somos directamente responsables.”

Para encaminar el trabajo de un gremio que entienda su compromiso con “la casa más alta”, es preciso contar con un proyecto que emerja de múltiples consultas a todos los sectores, procurando que este diálogo conduzca y garantice una unidad con fines e ideales gremialistas. Más que la suma de partes, buscamos la sinergia para consolidar un proyecto esperanzador y de cambios -que producirá efectos en los procesos electorales que están por venir en nuestra casa de estudios-.

Frente a la importancia de esos retos, en los que se juega el espíritu universitario, los grupos UDISTAS y GREMIALISTAS 13, junto con otros factores democráticos e independientes de la base profesoral del Núcleo de Sucre, hemos acordado presentar una fórmula unitaria para propiciar el triunfo en el proceso electoral del próximo primero de diciembre frente al grupo que representa al oficialismo y a los sectores que han mantenido durante más de dos décadas un ejercicio de poder deplorable para nuestra vida académica. Mi nombre, Rafael Rasse, optando a la presidencia de APUDO Núcleo de Sucre, encabeza la lista del equipo que los factores democráticos hemos construido sobre la base de un compromiso por un gremio mejor, por un gremio eficaz, comprometido con la condición docente y no con intereses personalistas o sectarios.

La Unidad Democrática de la Universidad Oriente tiene en mente desarrollar una gestión incluyente, sobre la consulta y el consenso, en la que todos los profesores tengamos la garantía de que nuestra Asociación de Profesores, además de agruparnos, velará por nuestros legítimos intereses y los defenderá. Una gestión que brinde apoyo a las iniciativas individuales, a planes y proyectos que mejoren nuestra calidad de vida y favorezcan a la universidad y a la comunidad en general.

En unidad buscamos la expresión genuina de una “Gestión Gremial para Todos”, que se fundamente en la autonomía universitaria como un valor indeclinable e irrenunciable, el reconocimiento del pleno derecho de los profesores contratados, la firmeza en la defensa del cumplimiento de los lapsos para la apertura de los concursos por oposición, la promoción de programas destinados a resolver la necesidad de vivienda de nuestros agremiados, el diseño y desarrollo de una política de promoción para sostener una docencia e investigación de calidad, así como de una programación cultural diversa, constante y coherente con nuestra condición docente. Por último, y no por eso menos importante, aspiramos a la actualización y firma del Acta-Convenio entre la Asociación de Profesores (apudo) y la Universidad de Oriente.

¡UNIDOS CONSTRUIREMOS UNA GESTIÓN GREMIAL CON TODOS Y PARA TODOS!


martes, 4 de octubre de 2011

¿QUÉ PASÓ CON LAS MESAS DE TRABAJO?

Región, miércoles 28 de septiembre de 2011 / p. 14

Profa. Adriana Cabrera

Dpto. Filosofía y Letras

udistasns@gmail.com

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El 27 de octubre del año pasado, el Núcleo de Sucre de la UDO fue sacudido por un violento disturbio. Nuestra universidad —así lo sentimos los udistas y una buena parte de la comunidad cumanesa— fue herida a traición por personas que, al parecer, eran miembros de nuestra propia Casa. El origen inmediato de ese caos no podía ser más sórdido, ni más demostrativo de los males que prosperaban bajo la mirada resignada, cuando no negligente y, en algunos casos, cómplice de quienes hacemos vida allí. A fin de cuentas, se trató de una pequeña turba saqueadora, delincuente y armada que, enardecida por el decomiso de unas botellas de licor (obtenidas del saqueo), arremetió contra personas, vehículos y edificaciones causando destrozos considerables. A casi un año de este ataque, todavía se aprecian las huellas de esa barbaridad en las puertas y ventanas del Instituto Oceanográfico y de la sede de la Asociación de Profesores. El evento, visto por una mirada poco examinadora, parecería grave, sin duda, pero puesto en el contexto de nuestra violenta ciudad no pasaría de ser una manifestación más del caos en el que vivimos desde hace tiempo entre cortes eléctricos, huecos, y demás vicisitudes del cotidiano desgobierno. Sin embargo, la reacción generada confiere otra perspectiva y revela que este asalto sin precedentes no es más que un síntoma de una enfermedad real y de gran magnitud.

Los profesores, actuando como gremio, es decir, en ese ejercicio de solidaridad que enaltece, dejaron de lado diferencias personales, profesionales e ideológicas y se abocaron multitudinariamente, desde la misma fecha del ataque, a un largo paro activo. Su presencia organizada, decidida y demandante resultó en presión que imprimió celeridad a la toma de medidas disciplinarias. No obstante, la suspensión de las actividades académicas rápidamente se reveló insuficiente como respuesta y dio paso a la organización de mesas de trabajo que comenzaron a escrutar la vida universitaria, la institucionalidad, la forma en que nuestra Casa ha venido funcionando y las circunstancias bajo las cuáles sus cimientos se han erosionado. En un reconocimiento de que estos brotes habituales de violencia, independientemente de su intensidad, respondían a un deterioro más general y más profundo, las mesas discutieron las condiciones de convivencia, la forma en que se administra la seguridad y la vigilancia, el estado y normalización de los espacios, las condiciones de trabajo y de ejercicio académico, así como lo relativo a los estatutos legales que rigen la vida universitaria. El resultado fue un documento de singular importancia para quien tenga la voluntad política de convertir esta universidad devastada en una universidad realmente saludable y promisoria. La universidad que hace tiempo deberíamos ser.

Los documentos elaborados, producto de esas jornadas, obra del compromiso preocupado, consecuente y disciplinado de quienes participaron en mesas de trabajo fueron entregados a la Junta Directiva de APUDONS, la cual quedó con el mandato –por decisión de la asamblea en pleno– de difundirlos y defenderlos ante las organizaciones, las autoridades, y ante toda la comunidad universitaria.

Desde entonces ha pasado un tiempo más que largo. Ha pasado el tiempo de la expectativa, de la esperanza y de la duda. Lo que fue un grito indignado, por obra de la inacción y la indiferencia a pesar de los reiterados reclamos que se han hecho por distintas vías, es hoy apenas un susurro.

Quienes fungimos como coordinadores de cuatro de las cinco mesas, participantes del grupo Udistas, procurando el cumplimiento de las resoluciones alcanzadas, enviamos comunicaciones a la junta directiva, preguntamos a sus representantes o los apremiamos en asambleas. Una comunicación del 18 de febrero de este año ya evidenciaba nuestra inquietud por la deficiente manera como se habían implementado los acuerdos para la difusión del trabajo de las mesas. Advertíamos: “No expresamos a usted este malestar por afán ocioso, sino porque nos compromete el papel que asumimos ante nuestros colegas cuando decidimos aceptar la tarea de coordinar las mesas.”

Ese compromiso se mantiene. Pronto iniciaremos otro semestre y es imperativo impedir que nuestra voz sea silenciada. Creo que es justo preguntar: ¿Qué pasó con las mesas de trabajo?

DE PARAÍSO A INFIERNO… AQUÍ MISMO

Miércoles 21 de septiembre de 2011 / p. 14

Prof. José Marcano Carpintero

Dpto. Currículo y Administración Educativa

marcanocarpintero@gmail.com

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No siempre la vieja sentencia “Todo tiempo pasado fue mejor” resulta aplicable a la realidad contemporánea. Por tanto, no puede considerarse una verdad absoluta. Sin embargo, en esta oportunidad creo muy conveniente aplicarla, y explico con algunos detalles mis razones. En una rápida pasada que hice en estos días por la otrora hermosa Plaza Ayacucho, caí en cuenta del verdadero estado de descomposición urbanística y arquitectónica en el que hemos ido sumergiéndonos paulatina e indolentemente desde hace ya un buen tiempo; eso sin contar, por supuesto, la descomposición de elementos de orden cultural e idiosincrásico, y, especialmente, de los valores ciudadanos, que los que tenemos el hábito de ver y anotar hemos ido apuntando en un ya largo rosario de pesares que anquilosan nuestra sociedad.

De pequeño recuerdo la Plaza Ayacucho como un espacio colorido y bullicioso pero impecable. Eran emblemáticos del sentido de ciudadanía cumanesa sus jardines cuidados, y la limpieza y brillo de sus pisos y de los mármoles del pedestal del Gran Mariscal. Implacables eran las autoridades en hacer cumplir las elementales normas de comportamiento público. A las seis de la mañana se cantaba el himno nacional y se izaban las banderas con una guardia de honor; a las seis de la tarde se hacía lo propio mientras se arriaban los pabellones. Todo aquel que estaba en los alrededores de la plaza debía guardar respeto a los símbolos patrios poniéndose de pie, deteniendo su marcha, descubriéndose la cabeza y manteniendo estricto silencio mientras durara el protocolo.

Durante el día los caminantes que portaban bolsas, los que iban en pantalones cortos o en camisetas sin mangas, debían bordear la plaza, nunca atravesar sus caminerías, so pena de ser detenidos por la policía, que mantenía una guardia permanente en los alrededores. Eran prohibidas las mascotas, las francachelas, los actos lascivos, los aspavientos y demás acciones en contra de las buenas costumbres. Era un espacio para el solaz familiar y para compartir entre amigos, conversar o simplemente admirar la fuente que alzaba sus brazos de agua incesantes, en diversos tamaños y colores, ante la admiración ingenua de grandes y la curiosidad de los más chicos.

Ya de adolescente, recuerdo que el ambiente rígido empezó a cambiar, el ambiente físico también. No obstante, se mantenía la pulcritud de los espacios, y cierto orden. Las tardes eran de absoluto esparcimiento, los jugadores de ajedrez se apostaban por horas en silentes y largas partidas, bajo el ritmo incesante del viento y de la fuente que dejaba manar sus chorros multicolores entre el verdor espeso de la arboleda que custodia al Mariscal.

Hoy la agradable Plaza Ayacucho parece solo una trinchera donde de vez en cuando, con encendido verbo, algunos dizque oradores se dan golpes de pecho y despotrican de viejos modelos políticos y hacen falsas promesas. Se ha convertido la vieja plaza en un lugar de citas baratas; en un bar abierto bajo la mirada broncínea e inerte del Abel de América; en el sitio ideal para acomodar los carros del chichero y del guarapero, justo al lado de la fuente que hoy luce seca y sin gracia.

La plaza central de la ciudad es el lugar donde los desocupados de oficio duermen sus siestas; donde los drogadictos y menesterosos pululan; lugar de donde los rateros, asaltantes y violadores han desplazado a los padres, temerosos de ser agredidos, dejando a otros el espacio que por derecho ciudadano nos corresponde. Y lo que más me sorprende de todo es el lugar en el que alguien ubicó una mesa de juego bien servida: una baraja, varias sillas, algunas botellas, los gritos propios del truco, todo a la sombra de un maltrecho arbusto, resquicio de las antiguas jardineras bien cuidadas, y a la vista -gorda- de las autoridades. Pasamos de un paraíso a un infierno ¿Cómo no decir que “Todo tiempo pasado fue mejor”?

UDISTAS: EL QUEHACER UNIVERSITARIO A CONTRACORRIENTE

Miércoles 07 de septiembre de 2011 / p. 14

Grupo UDISTAS

udistasns@gmail.com

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La aparición de UDISTAS en 2003 marcó un hito en la vida del Núcleo de Sucre y, sin exagerar, podríamos decir que en la Universidad de Oriente. La universidad vivía una de sus más fuertes crisis, los docentes teníamos varios meses laborando sin recibir nuestro salario. Quienes después organizaríamos UDISTAS participamos, entonces, en la organización y conducción de los reclamos gremiales conjuntamente con la APUDONS. Desde nuestros comienzos en UDISTAS nos hemos empeñado en que prevalezca la coherencia entre la acción y el discurso, el fiel cumplimiento de la palabra dada, además del respeto por las ideas y por el trabajo de otras personas y grupos. Este espíritu se afianza en la convicción de que los intereses institucionales, sostenidos por el esfuerzo coordinado de todos los universitarios, verdadero lustre de nuestra Alma Mater, deben imperar por encima de los intereses personalistas. Por ello estimulamoslas iniciativas de lucha gremial del profesorado y de los otros sectores universitarios que propendan a elevar su calidad de vida, a garantizar sus derechos fundamentales manteniendo en alto el nombre de la Universidad de Oriente.

En gran medida, el grupo se ha constituido en punto de referencia del sector opositor en el Núcleo de Sucre, y en algunos casos de toda la UDO. Por eso ha mantenido una participación importante en elecciones decanales y del cogobierno del Núcleo. No hemos dejado, junto a colegas de otros Núcleos, de reclamar hechos tan poco democráticos como la no renovación de los representantes profesorales ante el Consejo Universitario -anomalía que ocurre desde el año 2008- o la no juramentación de la Junta Superior Universitaria.

Por esta participación crítica UDISTAS ha sido blanco de ataques directos e indirectos por parte de quienes, anclados de forma prolongada en posiciones de poder, pretenden acallar toda disidencia. Muchas veces nuestras denuncias no son rebatidas con ideas o argumentos sino desde la ruindad del chismorreo y el vituperio. Afortunadamente, son claras las responsabilidades de los desaguisados y atropellos que se cometen desde diferentes instancias de decisión.

En UDISTAS centramos nuestra atención y esfuerzos en tomar posición frente a las diferentes irregularidades en la vida universitaria porque creemos que la coherencia, la honestidad y el trabajo desinteresado son necesarios para alcanzar el bienestar común. Nos hemos involucrado especialmente en los asuntos gremiales por encima de las afinidades personales o políticas. Hemos mantenido una actitud de reclamo firme no sólo ante la actual directiva de APUDONS sino también ante la anterior. Hemos apoyado a la APUDONS en diferentes acciones de protesta y además planeado y ejecutado otras de manera independiente. Hemos actuado con diligencia y tenacidad en asuntos como la revisión de los estatutos y del reglamento electoral de la asociación.

En UDISTAS promovemos el trabajo planificado. Prevalece entre nosotros el espíritu de grupo y la crítica constructiva. Una larga historia política nos dice que para ser críticos tenemos que ser autónomos, y así tratamos de asumirlo. Los boletines, comunicados, volantes, pancartas, esta misma columna, en fin; todo el trabajo que desplegamos es autofinanciado. Esta circunstancia, si bien genera una desventaja material respecto a otros grupos políticos, contribuye a la autonomía mencionada.

La complicada situación que vivimos en el país, en la Universidad de Oriente y en nuestro Núcleo nos obliga a privilegiar las acciones grupales organizadas por encima de las actuaciones estrictamente individuales. La renovación de la Junta Directiva de APUDONS se producirá en los próximos meses y nosotros, UDISTAS, como grupo con base en nuestra constancia y esfuerzo tesonero, pero, sobre todo, como voceros de las múltiples deudas gremiales de las que nos hemos hecho eco, consideramos que es oportuno proponernos para dirigir el gremio: ¡a los electores la palabra!

¿DÓNDE ANIDA EL ESPÍRITU UNIVERSITARIO?

Miércoles 24 de agosto de 2011 / p. 14

Prof. José Rafael Díaz Ramos

Depto. Biología Marina, IOV

udistasns@gmail.com

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Nuestra universidad muere de mengua ante la indiferencia de sus integrantes, de la ciudad y del país. Muchos afirman de manera simplista que es cuestión meramente presupuestaria. Sin embargo, no es así: con dinero no se resuelve la ausencia de ética, el oportunismo y el personalismo que medran en la institución -pienso esto mientras escucho las medias verdades de quien ha sido desleal y pretende nuestro apoyo-.

Cinco décadas de existencia no han sido suficientes para que se consolide una forma de actuar respetuosa a la normativa universitaria y al pensamiento del otro, condiciones imprescindibles para que la universidad cumpla cabalmente con su labor. Desafortunadamente, no hemos madurado lo suficiente para comprender que la dirección de los asuntos académicos, administrativos y gremiales debe ejecutarse basada en una planificación que permita alcanzar metas a mediano y largo plazo.

El apoyo a gestiones y a formas de gobierno caracterizados por una ejecutoria inmediatista cuyo único fin es mantener el poder a como dé lugar, nos hace responsables directos del fracaso de la institución. De nada sirven los arrebatos en los pasillos si a la hora de elegir a nuestras autoridades entregamos otro cheque en blanco a quienes no han cumplido con sus responsabilidades. De nada sirven las manifestaciones de indignación en las asambleas si luego con nuestro voto impedimos la aparición de formas diferentes de gobernar lo universitario.

Es difícil entender que quienes en ciertas ocasiones demuestran públicamente su inconformidad, apoyen, una elección tras otra, a las mismas personas y/o a los mismos grupos cuyas trayectorias después de una o varias gestiones tienen poco que mostrar en alcances positivos y mucho en incapacidad para gobernar. Prevalecen así los criterios poco universitarios: “me gusta” o “no me gusta”; a ese le conozco y me puede otorgar favores; y el “cuánto hay pa´eso”. Al momento de votar, olvidamos quién nos mantuvo contratados fuera de nómina por tantos años, quién nos obligó a trabajar más horas de las establecidas o en condiciones que violentaban el contrato colectivo, quién nos amedrentó para que apoyáramos una decisión arbitraria o a una persona que no estaba capacitada para ejercer un cargo, quién nos hizo esperar tantos años por el concurso de oposición, quién permite que los estudiantes decidan cuestiones en el Núcleo ignorando las instancias institucionales o los criterios profesionales, quién otorga equipos, permisos y becas, entre otras cosas, como si la universidad le perteneciera.

También olvidamos que una de las responsabilidades de quien ejerce un cargo es sentar opinión frente a las irregularidades y atropellos hacia otros miembros de la comunidad e informar a ésta sobre tales conductas, cuando ocurren. Es muy fácil salir de un Consejo Universitario, de Núcleo, de Escuela, o de una reunión gremial susurrando en voz baja las tropelías que se cometen. Se les hace saber a los allegados cuánta indignación se siente, pero no se enfrentan públicamente las arbitrariedades o negligencias de las autoridades. Es muy fácil ejercer un cargo, tragar grueso ante todos los desaguisados y luego “prender el ventilador” cuando estamos fuera de él. Estamos acostumbrados a aplaudir las denuncias post mortem.

Tampoco evaluamos si aquellos que hacen propuestas que todo el mundo quiere escuchar, se esfuerzan por ejecutarlas. El simulacro y la ilusión prevalecen sobre las críticas bien fundadas. Con rareza nos percatamos de lo falso de las exhibiciones bien administradas, de las apariciones e intervenciones de quienes tienen otros intereses subterráneos, de quienes no ejecutan pero se sienten con más derechos que todos… La experiencia de los últimos años no ha sido suficiente.

Todavía hay muchas piedras en el camino y la evolución requiere mucho tiempo. Tenemos el deber de fomentar la aparición de los espíritus críticos. Necesitamos la mesura y la humildad indispensables para reconocer los errores y asimilar sus enseñanzas. Nos falta mucho por aprender para hacer la universidad.

viernes, 19 de agosto de 2011

¿Qué es un profesor contratado fuera de nómina?



Miércoles 17 de agosto de 2011 / p. 14

Prof. Reinaldo Cardoza Figueroa
Dpto. de Currículo y Administración Educativa
reycard@gmail.com
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La interrogante que da título a este texto es, casi de manera exclusiva, la primera expresión de aquellos a quienes digo cuál es mi condición laboral en la Universidad de Oriente. ¿Fuera de nómina?, y en los rostros se mezclan extrañeza e incredulidad, como que estuviese contando una historia que yo mismo me inventé para vacilarlos. De inmediato, debo sacar mi cara más dura, más seria, de modo que me ayude a convencer a mi interlocutor (sea quien sea). En el fondo los entiendo; la construcción «contratado fuera de nómina» parece encerrar, en sí misma, una absurda paradoja que no me detendré a analizar acá. Un estar como que no se estuviese. Un limbo administrativo sin garantías y ningún beneficio, pero con muchas exigencias y obligaciones. Un pertenecer al centro y también un ubicarse fuera. Así, tengo ante mí al incrédulo oyente que me interroga, esperando una respuesta.
Como buen didacta, doy paso a mi explicación: un profesor fuera de nómina suele ser un joven profesional con título universitario que aún cree en la Academia y participa en un concurso de credenciales en la UDO por el cargo de profesor instructor. Una vez que resulta ganador, comienza en su trabajo. En algún momento, cuando la situación apremia, cae en la cuenta de que no recibe remuneración alguna y de que nadie le habla de pago. Inicia entonces, casi sin saberlo, una especialización en relaciones públicas y una maestría en burocracia universitaria. De modo que al cabo de unas semanas descubre que está fuera de nómina (algo así como el segmento E de la escala universitaria) porque no tiene «código cargo», y, además, que hay quienes han pasado 3, 4, 5… años esperando; que deberá recibir su pago a través de un cheque y no en una cuenta bancaria; que la emisión del cheque depende de decenas de departamentos; que todas cometen errores y más errores en los trámites; que ‘nadie’ sabe algo y ‘ninguno’ da una respuesta certera; que unas veces no han llegado los recursos y otras no alcanzó para toda la plantilla fuera de nómina; que no hay quien firme o quien tenía que hacer el papeleo tiene un orzuelo; que al final, si tiene suerte, va a recibir su papelito (tal vez por el monto incompleto) de madrugada, amaneciendo un 24 de diciembre o a mitad de agosto, cuando ya los otros han disfrutado una y mil veces de aguinaldos y bonos vacacionales con aumentos, homologaciones, bonos compensatorios, primas. Como si esto fuese poco, reconoce que ha perdido el derecho a enfermarse, porque no tiene seguro médico, tampoco seguro social obligatorio, ni otros beneficios contractuales o de ley; casi está considerando olvidar su condición humana.
La persecución del cheque y la espera del fulano «código cargo» se convierten en dos móviles de su vida profesional. La una porque también de pan vive el hombre; la otra porque en la espera hay una promesa de un futuro mejor. A los malabares propios de un docente universitario para sobrevivir -rindiendo un sueldo ínfimo para satisfacer todo el amplio abanico de necesidades personales, de su grupo familiar y las exigencias de la Academia- hay que sumar las llamadas a funcionarios maleducados, visitas a mal encarados coordinadores y jefes (con sus excepciones, que también las hay), la preguntadera por los números y fechas de los oficios. Al final uno se convierte en un fastidioso profesional, en un incómodo espontáneo… También en mártir. Y esto es, quizá, lo más lamentable.
Mis interlocutores oyen sin interrumpir. No dejan de mostrarse incrédulos, pero ya no por mí, sino porque no conciben que una cosa así pueda pasar en lo que alguna vez fue La casa más alta. Generalmente, una expresión jovial ilumina sus rostros y me sueltan sin remordimientos lo que para ellos es la solución: ¡Carajo, chico! ¡Búscate otro trabajo!

¿Excelencia de 75%...o de menos?



Miércoles 10 de agosto de 2011 / p. 14

Prof. José Malavé M.
Dpto. Filosofía y Letras
udistasns@gmail.com
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A mediados de julio el Consejo Universitario de la UDO suscribió un acuerdo (CU-Nº001/2011) en el que, tratando de remediar el retardo en la culminación del semestre I-2011 en el Núcleo de Sucre, y de equilibrarlo con la programación de los otros Núcleos, decide la finalización de dicho semestre para el 16 de agosto, y que “se logre cubrir por lo menos el 75% del contenido de las asignaturas correspondientes”. He aquí los elementos que me impulsan a formular la reflexión que espero ofrecer en este artículo.
En considerandos sucesivos arguye el CU que la situación que se intenta afrontar “afecta el rendimiento y la feliz culminación de sus actividades a quienes constituyen la razón de ser de la Universidad, que son sus estudiantes”, y que se trata de “velar por la buena marcha de las actividades propias de la Universidad, en aras de alcanzar la excelencia y por lo tanto la calidad de la enseñanza”.
Decide el CU sobre una materia que evidentemente le compete. Suponemos que este acuerdo tiene como base un pronunciamiento ante la propuesta de prórroga del semestre que, según la información que circuló antes, había sido aprobada en el Consejo del Núcleo de Sucre.
Presentado este panorama, me pregunto qué es lo que está en juego. O mejor: ¿A qué excelencia o calidad se alude? ¿Es el interés en la formación de los estudiantes, nuestra “razón de ser”, lo que verdaderamente se atiende? ¿Qué es más importante: cumplir con la labor educativa, así esto implique rehacer programaciones, o cumplir con las pautas administrativas de un calendario?
Por supuesto, en este espacio es imposible analizar con profundidad aspectos tan problemáticos como los contenidos en tales interrogantes. No obstante, puntualizaré algunas consideraciones.
Soy de la apreciación de que nuestro Núcleo de Sucre y la Universidad de Oriente toda se han convertido en agentes de la medianía o, expresado de forma más fuerte, de la mediocridad. Y que conste que esto no es un problema ni de derecha ni de izquierda, ni de cuarta ni quinta república (esas derruidas, aunque usadas a conveniencia, denominaciones a las que algunos siguen prendados.)
La lógica y la actitud del “más o menos” (como le digo a mis alumnos) ha imperado desde hace mucho tiempo entre los universitarios, seamos autoridades, profesores, estudiantes, empleados y obreros (también es así en gran parte de la sociedad venezolana).
No es precisamente la razón de la excelencia la que por años nos mantiene en semestres de 13 o 14 semanas, cuando en los años 80 se fijaban semestres de 18 semanas (ver resoluciones CU-Nº02181 o 011-37), ni la que parece privilegiar la realización de intensivos (que, hasta donde entiendo, son periodos complementarios), como si la regularidad académica, es decir, el cumplimiento de los semestres no fuera lo importante. Cuando la programación no toma en cuenta los días de clases efectivamente perdidos (no por culpa de los profesores, a menos que se consideren nuestros reclamos como ilegítimos) y se fijan lapsos que coaccionan a docentes y alumnos a “finalizar” a como dé lugar, ¿no estamos “institucionalizando la piratería”?. Cerrar un semestre, para “cuadrar” un calendario o una programación, con una medida como la del 75%, no creo que sea diferente (por ejemplo, ¿cómo se aborda con esta pauta un Curso Especial de Grado?)
Me perdonan las autoridades universitarias y los representantes profesorales y estudiantiles (tanto del CU como del CN de Sucre), pero habría que preguntarse en qué medida, con decisiones o actitudes como las indicadas, se beneficia verdaderamente a la academia.
Veo con horror (el mismo aducido en artículo de esta misma columna del 14/09/2010) que ha llegado a ser “normal” que nuestros bachilleres egresen sin haber cursado asignaturas como matemática, química, física o biología. Una colega me comentó que no pedía monografías a sus estudiantes porque, como todos se copian de internet, no iba a perder su tiempo en eso…
¿De qué excelencia y calidad de la enseñanza hablamos?

Quisiera un libro infantil en blanco y negro Profa. Graciela Acevedo



Jueves 04 de agosto de 2011 / p. 14

Profa. Graciela Acevedo
Dpto. Sociología
udistasns@gmail.com
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No hubo expectativas morbosas, ni perspectivas de espontaneidad, violencia, altisonancias; ni siquiera la esperanza de un signo de atención gubernamental o civil en la celebración de la Sesión Solemne de las Academias Nacionales de Venezuela del 13 de julio de 2011. Tal vez por eso aconteció casi desapercibidamente. En esa sesión se presentó, con ocasión del año bicentenario, el libro Propuestas a la Nación -iniciativa del Consejo Inter-académico del órgano que reúne a los más reconocidos profesionales del mundo universitario de la nación-, donde se recopilan ideas y líneas programáticas necesarias para retomar (pacíficamente) la institucionalidad del país.
Donde sí hubo gran concentración de la curiosidad pública fue en la demostración que con el mismo motivo, celebración del año bicentenario, organizó el gobierno nacional. Según fuentes oficiales, miles de personas, provenientes de todo el país, se concentraron en el Paseo Los Próceres para ver a los aviones Sukhois atravesar el cielo caraqueño, sentir el estruendo de los diferentes vehículos militares de fabricación rusa o china, y apreciar la particularidad de los Tanques T72 y de los carros de combate de infantería BMP-3. La demostración de fuerza militar venezolana, que se hace tradicionalmente, contó este año con la participación de cerca de 12.500 soldados, entre los cuales se destacaron un grupo de 400 personas oriundas de pueblos indígenas y los bloques castrenses provenientes de otros países. Una pregunta rondaba como un fantasma el espectáculo y confería sentido a la asistencia: ¿Podrá el Presidente de la nación presenciar esta celebración de nuestra independencia?
La Academia Nacional de las Ciencias Políticas y Sociales, la Academia Nacional de la Historia, la Academia Nacional de Medicina, la Academia Nacional de Ciencias Físicas Matemáticas y Naturales, la Academia Nacional de Ciencias Económicas y la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat produjeron propuestas para atacar problemáticas que reclaman urgente solución en nuestra sociedad: la reconstrucción institucional, la necesidad de políticas públicas para la enseñanza de la historia, el estado de la salud, la pertinencia de la ciencia en el desarrollo social, la inflación y su impacto en la calidad de vida de los venezolanos y el desarrollo sostenible del país. Una conclusión del detallado estudio revela que nuestra patria está en crisis y que son necesarias las orientaciones de las comunidades académicas, profesionales y de investigación -fundamentalmente de las universidades- para iniciar las transformaciones necesarias a los fines de construir un futuro de progreso y bienestar social.
En cadena nacional desde el Palacio de Miraflores y compartiendo una pantalla dividida con el desfile en Los Próceres, el mandatario nacional, acompañado por el alto mando militar, llamó a los venezolanos a continuar la lucha derrotando en mil batallas a los que desde afuera y desde adentro pretenden debilitar la patria. Habló en nombre de Bolívar, pidiendo mantener abierta la puerta que permita recuperar por años y décadas los bienes del pueblo: la libertad, la igualdad, la vida… Vivir viviendo, la escalada y el retorno para siempre fueron los conceptos básicos de un discurso que confundía sus más imperativos deseos personales con los del país.
El contraste que se establece entre estas dos maneras de festejar (me sirvo de las alegorías: planificación e improvisación, Atenas y Esparta, milicia y civilidad, razón y fuerza, sociedad e individualidad, institucionalidad y personalismos, capacidad de decisión y como vaya viniendo vamos viendo, blanco y negro) puede ser motivo para pensar un texto que guíe a los niños de la patria en los sueños del futuro. Es más fácil saber lo que no deseamos que lo que buscamos. Un libro como el que pienso tal vez ayude a despejar las dudas a edad temprana.

El Rodeo, el cáncer y la Vinotinto



Miércoles 27 de julio de 2011 / p. 14

Prof. Ramón Ochoa
Dpto. Psicología e Investigación Educativa
udistasns@gmail.com
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Tres noticias han fijado la atención de la opinión pública en las últimas semanas.
La primera se refiere a los recintos penitenciarios. Para catapultar su espantosa realidad se unieron las muertes por tortura de detenidos en el centro de capturas del CICPC de El Rosal, un escandaloso reportaje sobre la cárcel de San Antonio en Margarita y los sucesos de El Rodeo. Las tres situaciones desnudan la incompetencia gubernamental también en materia penitenciaria.
La rebelión de los presos, los muertos, la intervención de la Guardia Nacional, la improvisación de un nuevo ministerio, la incautación de armas y municiones hasta de gran calibre, y drogas y dinero por montones, otros muertos, los desoídos reclamos de información y justicia de los familiares y la represión para ellos, el traslado de millares de hacinados a otros hacinamientos, las promesas de diligenciar medidas cautelares y sustitutivas para disminuir el hacinamiento, el trueque de agua y comida a cambio de presos, la captura del director de El Rodeo, más muertos, los arreglos para la rendición de los pranes (se puso de moda la palabras “pran”), la fuga de un pran y 30 presos de una cárcel rodeada por la Fuerza Armada Nacional, la rendición de otro pran tras 28 días, la muerte de cuatro de los fugados y la aparición de otros seis cadáveres en las instalaciones recuperadas por la Guardia Nacional conforman la larga enumeración de los rodeos necesarios para que el gobierno controlara una cárcel. Solo para controlar una y vacía.
La tragedia genera un consenso: familiares, organizaciones de derechos humanos, especialistas en el área penitenciaria, todo el país sano, exigen responsabilidad y que el gobierno actúe como Estado. Lo mostrado –además de lo escondido– nos sacude, nos espanta y nos mueve a reflexión. Queremos saber quiénes son los responsables, o, como preguntaba aquella comedia, dónde está el piloto. ¿Volando hacia Cuba?
La segunda noticia: El Presidente está enfermo. Después de mil rumores y desmentidos nos enteran de que tiene cáncer, ha sido operado dos veces y requiere quimioterapia. Sus discursos y toda la propaganda oficial trasuntan un gemido claro y comprensible: “Yo no me quiero morir”. Resulta curioso, cuando menos, que algunos de sus acólitos más intemperantes, quienes han causado muerte y se han burlado del dolor ajeno, hayan salido a pedir respeto para su enfermedad y su sufrimiento. La cuestión que importa no es que se lamente o no su enfermedad. Es que con esta quedó de relieve su falta de consistencia. Por largos años se apostrofó al país con lo de “Patria, socialismo o muerte”. Era la condensación de la esencia. Hasta en la sopa. Si hubiera habido coherencia en algo bien intencionado, se habría mantenido. Pero no, desapareció. Este giro dramático en la circunstancia vital del enfermo me confirma que no hay proyecto, que el proyecto es él y su circunstancia personal; todo lo demás es accesorio. Lo esencial, lo imprescindible es él. Él, quien lleva trece años vociferando contra la sombra-teatro del magnicidio, ahora aparece con frecuencia como un cordero rumbo al matadero. La noticia de su padecimiento genera o demasiadas dudas o solidaridades automáticas. No hay consenso.
La tercera noticia es que la Vinotinto se destaca en la Copa América y gana el merecido respeto de propios y extraños. Los venezolanos sentimos la actuación de la Selección Nacional como un bálsamo en estos momentos de incertidumbre. Aún les falta un trecho largo y empinado (espero que no tanto como el Chimborazo). Pero lo más importante es que con su gesta generaron otro consenso: sembraron esperanza y estimularon la idea de una nación integrada, constructiva, trabajadora, positiva, una nación deseosa de buenas noticias. La Vinotinto logró una visión unitaria del país. Pudimos pensar en una nación con metas comunes que lucha y se esfuerza por conseguirlas.
Ojalá el Presidente aterrice, y, además de atender su cáncer, atienda el clamor de justicia social patentizado en El Rodeo y atienda también, y principalmente, el clamor por un proyecto nacional basado en el consenso esperanzado en torno a un país mejor que puede tener como símbolo a la Vinotinto.


academia de cartón piedra



Miércoles 20 de julio de 2011 / p. 14
Academia de cartón piedra
Prof. Mario Fagiolo
Escuela de Ciencias Sociales
udistasns@gmail.com
http://udistasns.blogspot.com

Lo de “Excelencia Académica” –como ocurrió con “Sembrar el Petróleo”, que está cumpliendo 75 años– se va quedando como una de las tantas consignas que adornan las conversaciones de cafetín o alguna sala de espera. La “excelencia” para la Real Academia Española es “superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo.” Me pregunto: ¿podemos hablar impunemente de “excelencia académica” en el Núcleo de Sucre y en la Universidad de Oriente en general? Desde hace mucho tiempo, por los motivos más diversos (imposibles de listar por completo, pero entre ellos: conflictos estudiantiles, paros universitarios, disturbios acompañados por vandalismo, celebraciones extemporáneas decretadas por el ejecutivo regional o nacional), las autoridades de la UDO hacen malabarismos para cuadrar el calendario solar con el calendario académico, como los pitagóricos lo hacían con la “cuadratura del círculo”. La tarea es realizar –en los inamovibles 365 días, subdivididos en 2 semestres o 12 meses o 52 semanas, como se prefiera– dos “semestres académicos” que duren, según los reglamentos de la UDO, entre 16 o 18 semanas laborables. Las restantes semanas se reservan para las distintas vacaciones (entre 12 o 14) –verano, navidad, semana santa, etc.– y para trabajos administrativos (entre 4 o 6), como los procesos de inscripción, cada vez más largos y traumáticos. Algunas de las semanas de tiempo administrativo o vacacional se estropean y sirven como curitas adhesivas para tratar de remediar los desfases entre los accidentados semestres. La tarea resultaba tan fácil que hasta se pudo programar por varios periodos, cómodamente, unos “cursos de verano” o “intensivos” para permitir a los estudiantes, rezagados en sus planes de estudio, recuperar algunas materias de periodos lectivos anteriores.
Sin entrar en la evaluación del desempeño académico estudiantil (aceptando que nuestras universidades participen en un Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes, del tipo PISA promovido por la UNESCO), la combinación de dos “semestres regulares” y un “curso intensivo”, dentro del año calendario, permitió exclamar, al propio estilo de Arquímedes:“¡EUREKA!”… “¡se logró cuadrar el círculo!”… “¡alcanzamos la Excelencia Académica!” Es de lamentar que ese “periodo áureo” no durara mucho. La presunción de que una vez alcanzado se podía mantener ad infinitum, manteniéndolo tercamente a cualquier costo, sin considerar los cambios que ocurren en la vida y la política universitaria, socavaron fatalmente su sostenibilidad. A ello se agrega el afán centralizador de las autoridades rectorales que pretenden manejar la complejidad de la UDO con políticas feudales de “cuerpo místico”. Sólo así se explica la negativa del Consejo Universitario a la solicitud de extensión del semestre que presentó el Consejo de Núcleo de Sucre. Lo que más inquieta es que se ordena “cuadrar el semestre” con base en “un 75% de materia vista”, extrapolando la nota definitiva con una “regla de tres” bajo la presunción de la “ley de los rendimientos constantes”. Además, la evaluación debe ser acumulativa –sin previa y final– pero con derecho a reparación… ¿Cómo y en qué tiempo se hace esto? Así, lo importante no es lo que se aprende, sino la nota. Podríamos concluir que, por analogía, un estudiante podrá graduarse una vez que haya aprobado el 75% de los créditos de su pensum, sin tesis de grado o alternativas de grado. La “ilusión de armonía” se completa con las declaraciones de los representantes de la FCU de que “llegamos a una victoria porque no se dio el posible alargue del semestre…”.
Pareciera que para no seguir “aguando la fiesta” tendremos que conformarnos con nuestra “academia de cartón piedra”, una academia muy semejante a los escenarios del cine que recrean la ficción pero no la vida. ¡Pues no! Sumamos la defensa ética de la institución en que laboramos a la tarea de repensar una restructuración del rol de la Educación y de la Universidad para el país que queremos. Por ello rechazamos la decisión improvisada, contraria a la excelencia académica, del Consejo Universitario.