miércoles, 27 de marzo de 2013

El poder y la mentira


UDISTAS
Región, 27-03-2013, p. 10

Francys Peretti*

Como prófuga de la justicia se oculta la verdad: hay quienes procuran que no aparezca y hay quienes simplemente niegan la realidad con descaro; todo para conservar el poder. En los últimos meses, más que nunca, la mentira en boca de gobierneros inescrupulosos se ha encargado de burlar a los venezolanos y extraviar su destino. Es así como se ha pretendido embaucar nuestra confianza y anular nuestra inteligencia.
La mentira se ha convertido en una forma de poder político, una forma de manipulación masiva. Se pretende refrendar a través de mentiras el desarrollo ficticio de un país que mermó en su economía, potencial productivo, en sus relaciones internacionales y hasta en su fraternidad entre ciudadanos.
La sed de poder se ha acrecentado hasta convertirse en hambre voraz de individuos carentes de moral y de una ética manchada con los más bajos antivalores, una ética venida a menos representada en un candidato que lejos de construir un país, más bien ha disparado balas de odio, discriminación, irrespeto, intolerancia, atropellos a la ley, fanatismo, violencia física, desigualdad y amedrentamiento. Esta ansia de poder busca satisfacerse a fuerza de mentiras.
El blanco de estos ataques ha sido el mismo pueblo venezolano: algunos reciben tales ataques, mientras que otros emulan al agresor, atacando a sus propios hermanos.
Lo lamentable es que estas agresiones se repiten en muchas instituciones públicas, incluyendo las educativas. Posturas autoritarias también han aparecido en nuestras universidades. Y observo con preocupación cómo algunas personas que se venden como líderes y salvadores de la academia en decadencia, sin embargo, exhiben conductas que deterioran el clima de cordialidad y equilibrio que debe prevalecer en toda familia. Su irrespeto alcanza la violación de los canales administrativos y la imposición de decisiones sin la previa consulta a la base profesoral. La retaliación, la intolerancia, la coerción, la arrogancia y la mentira no pueden ser jamás las formas de dirigir ninguna dependencia; desafortunadamente, estas conductas vergonzosas han logrado instaurarse en nuestros entornos más cercanos, en flagrante burla a la razón y al consenso.
Las ideas siempre deben converger y las opiniones ser escuchadas. Como profesora (y, en su momento, cuando fui Jefa del Departamento de Idiomas Modernos) siempre he rechazado las conductas que deterioran la convivencia personal y académica; mi espíritu es –y seguirá siendo– el de trabajar cumpliendo las normativas y los lineamientos institucionales y apoyando las buenas ideas de nuestras autoridades, manteniendo, por supuesto, un espíritu y una actitud de respeto para con todos los integrantes de la comunidad.
No puede permitírsele a la mentira ser el camino al poder, ni el medio para mantenerse en él.

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* Profa. Dpto. Idiomas Modernos UDO-Sucre

miércoles, 20 de marzo de 2013

Ventanas rotas


UDISTAS
Región, 20-03-2013, p. 14

José Malavé M.*

    “¡Esta no es la universidad en la que yo estudié!”: la expresión de la condiscípula de los años 80 reencontrada en los pasillos de Cerro Colorado me devuelve, nuevamente, a la menoscabada realidad en la que hemos devenido. Basura derramada en cualquier parte del entorno universitario; baños cerrados (no por normas de higiene) o en estado sanitario infrahumano; salones tomados por la desidia (sin aseo, iluminación, ventilación, dotación de pupitres o escritorio profesoral, seguridad); corredores, escaleras y lugares de estar abandonados a la indolencia (sucios, sin alumbrado, con una vegetación descuidada o inexistente en el caso de plazas,  jardines y alrededores)…
Años y más años de decadencia acumulada y creciente que han convertido a nuestro espacio universitario en un territorio desconocido para los que allí laboramos. A veces es ignorado, como si no existiese frente a nuestros ojos; muchas veces extraño, ajeno, con el que no guardamos ninguna relación afectiva y, por lo tanto, no nos importa; otras, en un extremo, como un lugar rechazado, despreciado, al que podemos hacer daño sin ninguna remordimiento.
En las últimas décadas del siglo XX se dio a conocer la bautizada “teoría de la ventana rota”, propuesta por los investigadores estadounidenses James Wilson y George Kelling, que se podría sintetizar en lo dicho por ellos: "Consideren un edificio con una ventana rota. Si la ventana no se repara, los vándalos tenderán a romper unas cuantas ventanas más. Finalmente, quizás hasta irrumpan en el edificio y, si está abandonado, es posible que sea ocupado por ellos.”
Aunque sé que esta tesis no explica la complejidad de nuestra situación, es indudable (a menos que queramos mantenernos en la ceguera, esa que bien relató Saramago en su novela homónima) que nos podemos sentir reflejados patente y patéticamente en ella; válida no sólo para nuestro espacio universitario; también para la ciudad y el país, pero esto no lo podemos tratar en este artículo.
Dos tristes confirmaciones. Una biblioteca que es una ruina (además de antro de corrupción) antes de ser terminada, aunque fue comenzada hace más de 20 años, recibiera la promesa de finalización en el 2002 por el Presidente de la República recientemente fallecido y haya sido objeto presupuestado en sucesivas administraciones universitarias. Una más inmediata: el cierre por inhabilitación del Auditorio de Cerro Colorado, ese que fue sitio acogedor para intelectuales y artistas nacionales e internacionales, pero frente al cual hoy “pasamos”, es decir, omitimos o desconocemos.
¿No son estas situaciones ejemplos infelices y notorios de esas amontonadas -y generalmente inadvertidas- “ventanas rotas” que la ineficiencia y politiquería de autoridades, con la anuencia de la colectividad universitaria, han llevado a “vandalizar”, es decir, destruir, devastar, nuestra universidad?
Pero no se trata únicamente de actitudes ante las realidades físicas. Un nuevo desconocimiento de las pesadas “ventanas rotas” acumuladas (descenso alarmante de matrícula, inseguridad, falta de aulas, etc.) es tratar de paliar sus efectos con medidas como reducir la hora académica.

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*Prof. Dpto. Filosofía y Letras UDO-Sucre

miércoles, 13 de marzo de 2013

“SUCRETU”, un caramelo de cianuro


UDISTAS
Región, 13-03-2013, p.14

José Rafael Díaz*

Después de 14 de chavismo, las universidades autónomas y los gremios de profesores universitarios son de los pocos entes del sector público que se no se han doblegado a las intenciones dominadoras del régimen. Mantener esta independencia ha sido  costoso. Las universidades se convirtieron en objetivo político (cual objetivo militar) y han sido blanco de tácticas de acorralamiento como el estrangulamiento administrativo, la constituyente universitaria y el voto paritario. Las tácticas no han dado los resultados esperados pero los daños causados a las instituciones universitarias y al talento científico venezolano son incalculables.
El estrangulamiento administrativo ha convertido los recintos universitarios en solares abandonados. No hay dinero para mantenimiento y limpieza, reparación o reposición de pupitres, escritorios, luminarias, aparatos de ventilación, instrumentos y reactivos de laboratorio, entre otras necesidades. Las normas de seguridad sencillamente no existen y, en consecuencia, la inseguridad campea a cualquier hora.
El chavismo ha tratado diferencialmente a los universitarios. Por primera vez en más de cincuenta años, los profesores universitarios hemos sido excluidos de discusión salarial y de los beneficios laborales que se otorgan a obreros y empleados.  El gobierno impide abiertamente las elecciones del gremio profesoral para deslegitimar nuestros reclamos.  Nuestros sueldos que anteriormente eran equiparables a los de los jueces ahora no alcanzan para cubrir nuestras necesidades básicas.
Aún así seguimos ejecutando nuestra labor digna y responsablemente y nos preparamos para resistir la última estratagema del chavismo apoyada por la junta directiva de nuestro gremio. Lo afirmo porque no se entiende cómo la FAPUV, nuestra federación, declara a la Ministra del MPPEU, Yadira Córdova, persona non grata y el presidente de APUDONS nos convoca a una reunión con el Viceministro Reinoso para que cohonestemos cándidamente la artimaña de la creación de un registro de trabajadores universitarios (SUCRETU).
Si el MPPEU ha intervenido administrativamente a las universidades y conoce al dedillo nuestra situación laboral, ¿con qué fin necesita levantar un registro paralelo con nuestra información laboral? ¿No será usada esa información para instrumentar otra nueva táctica de control gubernamental: el sindicato único de trabajadores universitarios?
Es tal nuestra desesperación económica que muchos de nuestros colegas están dispuestos a dejarse de llamar profesores universitarios y hacerse copartícipes de una nueva violación a la Constitución con tal de recibir un remedio a la mucha necesidad que padecemos. ¿Acaso se puede olvidar lo que ha sucedido con los sindicatos de las industrias básicas, a quienes les ofrecieron villas y castillos y ahora están completamente desasistidos e inermes ante el gobierno? Lo más preocupante es que el presidente de APUDONS ya nos ha ofrecido este caramelo de cianuro.

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* Prof. Dpto. Biología Marina UDO-Sucre


viernes, 8 de marzo de 2013

“¡Esa es la mentalidad de la gente!”


UDISTAS
Región, 08-03-2013, p.14

Francys Peretti*

     De regreso en un carrito por puesto Maturín-Cumaná, por esas llanuras monaguenses, relataba uno de los pasajeros que el problema de tanta tierra sin arar y sin ganado era que el gobierno otorgaba dinero a quien no debe; como aquella fulanita que recibió Bs. 30 mil y lo que hizo fue comprar un equipo de sonido, un frízer, arreglar el frente de su casa y se puso a vender cerveza. ¨Es la mentalidad de la gente, cará!¨, acotó.
  Esto es un ejemplo de la mentalidad que nos ha perseguido durante muchos años en nuestro país, en Sucre, en Cumaná, en las universidades y en este Núcleo. La mentalidad de bodega, la de tratar de resolver cosas importantes con medidas impensadas, desacertadas, inconsultas o con otras ¨soluciones¨ que desvirtúan el propósito auténtico de las cosas y que dejan en más deterioro lo que existe.  
   Sigue pasando el tiempo en nuestra universidad; cambian las caras de nuestros estudiantes, pero no la mentalidad de quienes como autoridades tienen la obligación de liberar a nuestra Institución de sus problemas. En ocasiones más bien ponen en peligro lo que aún sobrevive en ella, la calidad de su educación, como cuando deciden disminuir la duración de la hora académica sin consultar a la base profesoral y sin analizar las implicaciones que tiene tal medida. Obvian, además, informes entregados en sus despachos, como los de la jornada realizada después de los hechos violentos de octubre del 2010, y que incluye, entre ellos, el de la mesa en el área de Seguridad.
   Una de las recomendaciones en ese informe es el uso obligatorio del carnet a toda la colectividad universitaria, lo que permitiría que los taxis pudieran entrar al recinto una vez chequeados los ocupantes por los vigilantes, quienes debían estar presentes en todo el campus, 24 horas al día los 7 días de la semana, lo supone, entre otras cosas, la reparación general del alumbrado en todo el recinto.. Sin embargo, hace más de una semana se volvió a la prohibición de entrada de taxis. Esta medida luciría extraordinaria si, primero, se cumpliera a cabalidad, pero su aplicación es intermitente; y si, segundo, subir las escaleras para llegar a salones y oficinas fuera seguro; y además se pudiera resolver la incomodidad que ocasiona llevar laptops, videoproyectores y otros materiales consigo.
     En este momento aún seguimos esperando los cambios y mejoras académicas e institucionales, pero hasta que no cambie la mentalidad de quienes nos lideran, hasta que no entiendan que la Universidad somos todos y que nuestra academia está en crisis, seguiremos respirando fracaso y descontento, con sueldos miserables, trabajando en pésimas condiciones, con el deterioro de aulas, baños, bibliotecas, auditorio general, canchas deportivas, jardines y hasta de nuestra Asociación de Profesores, quebrada y convertida en la bodeguita de un solo dueño.  
   
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* Profa. Dpto. Idiomas Modernos UDO-Sucre

miércoles, 27 de febrero de 2013

Cinco minutos de voluntad


UDISTAS
Región, 27-02-2013, p.14

Marlyn Cabrera*

       “El que no sabe poner su voluntad en las cosas, intenta darles algún sentido, lo cual le hace creer que hay una voluntad en ellas”, palabras sabias de Nietzsche. Con respeto y genuina curiosidad, pregunto: ¿cuál será la voluntad detrás de la decisión de reducir nuestras horas académicas de 50 a 45 minutos? Obviamente, no es la de mejorar nuestras condiciones académicas.
Esta decisión pudiera estar respondiendo a una necesidad de seguridad en el campus que lleva años desatendida. Lo cierto es que, insignificantes como puedan parecer a las mentes de los des-enterados, se trata de 5 minutos de astringente incertidumbre, ya que la voluntad detrás de ellos nos es opaca y muy probablemente también ajena.
    Muchos recibimos con sorpresa y desagrado la notificación de que se había decidido –sin someter a consulta, sin discutir (a pesar de haber mecanismos y el compromiso para ello)–  reducir nuestras horas académicas. Se puede explicar el sentido que tiene haber tomado tal decisión: la jornada laboral se reduce, la disponibilidad de salones aumenta, se puede salir más temprano en las tardes (cada vez más solitarias), en fin. Pero ¿cuál es la voluntad? Contar con el tiempo suficiente en aula para garantizar aprendizajes no es.
      Recuerdo cuando, ante la decisión –sin consulta, ni aviso– del presidente Chávez, todos debimos retrasar nuestros relojes media hora. Por la mañana tal decisión pintaba muy bien; con picardía le ganábamos 30 minutos completos al despertador. Muy bien. Pero en las tardes, veíamos a los niños de primaria esperando autobuses en las paradas oscuras donde los relojes decían que era de tarde, cuando obviamente era de noche. Llorar en la noche la alegría de la mañana por la pura intemperancia no es cosa sabia. Me recuerda a la fábula de Esopo donde al saltamontes le tocó pagar caro en invierno el verano soleado que pasó cantando. Quienes conocemos esa historia, sabemos cuál era la voluntad del saltamontes, cuál la de la hormiga y cuál la de Esopo.
            Hace poco se sugería en una reunión de profesores a la que tuve oportunidad de asistir que la solución a nuestras tardes y noches solitarias y de aprensión en la universidad era que nos asignaran la menor cantidad posible de cursos después de las cinco de la tarde. ¿El sentido? Que menos profesores estuviéramos en riesgo de ser víctimas de la delincuencia. Perfecto. Pero ¿la voluntad? Ciertamente, no que los pocos profesores y demás personas que quedáramos en el horario nocturno estuviésemos menos expuestos al crimen.
No sólo perdemos terreno por metro cuadrado entre la invasión y el deterioro. También de cinco en cinco minutos perdemos la universidad. ¿Será esa la voluntad?

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*Profa. Dpto. Idiomas Modernos UDO-Sucre

miércoles, 20 de febrero de 2013

Elogio a la violencia y la impunidad


UDISTAS
Región, 20-02-2013, p.14

Ramón Ochoa*

El 4 de febrero pasado presenciamos un intento por glorificar el golpe de estado de febrero del 1992. Se elogió la violencia y la muerte y se justificó la impunidad. Quienes celebraban parecían no percatarse de que con tal acto nos invitaban a romper con la institucionalidad y el Estado de Derecho, cuando estos no nos gustan.
Nuestros jóvenes crecen recibiendo mensajes del “gobierno revolucionario” que dejan en claro que el fin justifica los medios y, por lo tanto, las leyes, las normas y los escrúpulos morales son totalmente prescindibles. Los psicólogos sabemos que el juicio moral no surge espontáneamente sino que se forma con la contención y la educación: la convivencia requiere acuerdos y respeto a ellos, más allá de los intereses y gustos individuales. La ausencia de contención deja puerta libre a la barbarie.
Las noticias sobre hechos violentos se repiten: “genocidio en Uribana,” “violan, decapitan y juegan con la cabeza de una indigente”, “asesinan de diez tiros a anciana secuestrada”... Los medios dan cuenta de un clima generalizado de violencia. Peor aún, violencia con ensañamiento. Mientras tanto el gobiernito permanece impasible. Pareciera que las autoridades son anuentes de este clima y que se sirven del terror que la violencia genera para desestimular la participación ciudadana y producir una apatía (que escasamente nos ocupemos de sobrevivir) que termine cohonestando este estado de cosas.
Cuando en 1992 quienes hoy gobiernan irrumpieron en la vida política nacional usaron como pretexto el mandato constitucional de “...asegurar la defensa nacional, la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la Constitución y a las Leyes, cuyo acatamiento estará siempre por encima de cualquier otra obligación. Las Fuerzas Armadas Nacionales estarán siempre al servicio de la República y en ningún caso al de una persona o parcialidad política...» Alegaban, para entonces, la obligación de “…marcar el sendero que debe seguir la institución armada en aquellas circunstancias excepcionales en que la subversión del orden constitucional y legal tiene lugar desde los poderes del Estado, a través de un Ejecutivo tiránico e ilegítimo, un Legislativo sin representación popular y un Poder Judicial corrupto y corruptor.” Decían insurgir ante “…un estado de cosas como el que hoy impera en Venezuela y la desgarra, en el que los representantes de los poderes del Estado violan de manera diaria y sistemática, la Constitución y las Leyes que juraron cumplir y hacer cumplir.”  (Citas extraídas del Comunicado del MBR-200 del 24 de junio de 1992).
Evidentemente los que antes escribieron, tan claramente, pervirtieron sus ideales, ahora en funciones de gobierno, y nos han colocado en esta especie de callejón sin salida donde la resistencia activa y la rebeldía son nuestras únicas opciones para enfrentar el caos reinante.

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*Prof. Dpto. Psicología e Investigac. Educativa UDO-Sucre

miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Por cuatro lochas?


UDISTAS
Región, 13-02-2013, p. 14

Rafael Rasse*

Quienes nos hemos mantenido en la lucha social y gremial como un medio de ofrecer nuestros esfuerzos para lograr mejores condiciones de trabajo y calidad de vida, no podemos dejar pasar por alto lo que adelanta el gobierno nacional, algunas organizaciones sindicales y ciertos representantes gremiales de afinidad oficialista en lo que se ha conocido como la “Convención Colectiva de Trabajo del Sector Universitario”.
Difícilmente una discusión de una Contratación Colectiva de Trabajo, que se autopropone como única, válida para todos los trabajadores universitarios (obreros, empleados y profesores), puede emerger  sólo de los sindicatos afectos al gobierno de turno.  Cuando se insiste en actuar de esa forma hegemónica se está desconociendo al conjunto de federaciones y asociaciones que agrupan a la mayoría de los trabajadores del sector universitario, como ocurre con los que en el documento se denominan “trabajadores docentes”, es decir, los que seguimos reconociéndonos como “profesores universitarios”.
Por lo que se lee al respecto, la inclusión poco les importa. En el caso del Núcleo de Sucre podríamos decir que quienes han sido llamados a reuniones en los despachos ministeriales para redactar la “Convención Colectiva de Trabajo del Sector Universitario” no han promovido su discusión en los espacios de la comunidad universitaria. Prueba de que no les importan los trabajadores es que con ellos no se debaten las propuestas.
 Todo esto tiene un fin político que no es otro que el de intervenir las luchas sindicales y gremiales para ejercer control sobre los sectores de trabajadores universitarios, con la intención última de liquidar sindicatos y colegios profesionales que les demanden mejores condiciones de trabajo. Así pues, la fulana Convención Colectiva negaría las conquistas laborales adquiridas y constituiría una forma de desprenderse de las Normas de Homologación,
Seguramente la oferta puede sonar muy tentadora, muy al estilo de los ofrecimientos del gobierno a los trabajadores de SIDOR, cuando se comprometió a convertir los pasivos laborales en capital accionario y luego los echó en saco roto. Nos preguntamos por qué si el gobierno no ha podido honrar compromisos con otros sindicatos y gremios y no nos ha cancelado las obligaciones, vencidas desde hace varios años, por las Normas de Homologación a los universitarios, tenemos que creer que con este invento sí nos van a cumplir.
 Mirémonos en las experiencias ocurridas en otros casos donde se han eliminado los interlocutores sindicales o gremiales legítimos: ¿cuáles contratos colectivos se han firmado y respetado? Con estas reflexiones les invito a defender, a no vender por cuatro lochas, nuestros derechos y reivindicaciones, como debemos defender la universidad autónoma y democrática.

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*Prof. Dpto. Psicología e Investigac. Educativa UDO-Sucre


miércoles, 30 de enero de 2013

¡Hay una universidad posible!


UDISTAS
Región, 30-01-2013, p.14


Prof. Reinaldo Cardoza Figueroa*

Por avatares del destino, el año pasado terminé siendo profesor a dedicación exclusiva en la UDO-Sucre/Carúpano. Después –claro está– de la ardua experiencia que significa un Concurso por Oposición. Muchos de mis cercanos me insistieron en que era una locura, pues la UDO-Carúpano no era más que una “escuelita”, un “liceo”. Yo les respondía, medio en broma, arguyendo que la idea no me desagradaba del todo, pues ya llevaba cuatro años dando traspiés en los liceos de Cumaná, Araya y Cumanacoa como supervisor de Práctica Docente; aunque entendía perfectamente el sentido peyorativo de los epítetos con los que se calificaba a esta sede de nuestra Universidad. Así que dispuesto a cambiar de dirección de habitación y de trabajo, di otro rumbo a mi vida.
La primera impresión que tuve fue que, en efecto, se trataba de una escuela o un liceo en sentido literal. Me explico: la sede de Carúpano funciona en una estructura construida para un liceo o una escuela, y con el transcurrir de los años la infraestructura ha ido creciendo. Gracias a mi formación como artesano de la madera suelo ser un observador detallista y, así, de significativos detalles, poco a poco, se fueron poblando mis días en la UDO-Carúpano; estaba ante un verdadero hallazgo, al menos para este udista demasiado (mal) acostumbrado –por experiencia y padecimiento– a la desidia institucional. Estaban, por ejemplo, los pasillos y jardines limpios, las aseadoras que trabajaban todos los mediodías dejando impecables los baños y salones, las clases hasta las ocho de la noche, el transporte que funciona y los aires acondicionados que son reparados en menos de veinticuatro horas, los superiores que te tratan con respeto, los compañeros de trabajo amables y receptivos… Y así otras tantas cosas que he ido percibiendo cada vez que acudo a la sede, que me hacen pensar que no estoy en la Universidad de Oriente, que ésta no es la misma institución enferma en la que llevo trabajando más de cuatro años. O, por el contrario, que la Universidad posible existe, no en otra región o en el exterior: la tenemos en Carúpano. Una que no se ha contaminado y que ha logrado mantenerse alejada de ciertos vicios que se han normalizado en otras sedes y núcleos. Sin embargo, aún nos falta reflexión profunda sobre lo que somos como cuerpo; no tenemos conciencia de su organicidad.
Son detalles, es verdad, y quizá exagero. Pero cada día mi convicción es mayor; al menos esos detalles fortalecen mi percepción, me hacen recobrar la fe en una Universidad real, nada utópica. Eso es reconfortante.

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* Prof. Licenciatura en Educación Integral UDO-Sucre / Carúpano

miércoles, 23 de enero de 2013

Cerebros perdidos



UDISTAS
Región, 23-01-2013, p. 14

Willians Barreto*

En julio del 2011, en la soledad de una habitación de hotel en Bogotá, preparando los detalles finales de un curso, llamaron a la puerta, era mi hija, médico residente –estudiante de posgrado- del servicio de pediatría en el HUAPA de Cumaná. Ella, de vacaciones, se fue en llanto al verme en el umbral. Al pacientico -como le gusta decir- mostrándolo en el  avatar de su smartphone, recién le habían extraído la mitad de la materia gris, sobreviviendo a la operación. Hoy es todo un campeón recuperando funciones. La medicina en nuestro país no es la mejor del mundo, pero para la madre de este niño es lo máximo.
Los posgrados del país, y los de medicina no son la excepción, están quedando desiertos. Es una consecuencia del desprecio al talento nacional como política de Estado. La pérdida de materia gris tiene muchas expresiones. Hay quienes no resisten la descomposición social, los que no logran conectar con un puesto de trabajo, los que son víctimas de la delincuencia, del azar y de sí mismos. Y los que viven un exilio en su país.
En enero del 2013, el Gobernador, Director de Puertos, Director de Salud, Físico de profesión, Político de oficio, ofrece audiencias a diario, sentado en un banco de la plaza Bolívar. Mucha gente puede estar feliz con esta ominosa excentricidad, pero otra gente  puede sentir una vergonzosa humillación.
Y el caso es que el servicio pediátrico del HUAPA de Cumaná está quedando sin residentes. Tres médicos, que están por cumplir con el Artículo 8 de la Ley del Ejercicio de la Medicina, referente al servicio rural, han solicitado permiso para el ingreso al Posgrado en Pediatría de la UDO, operativo en el HUAPA. La autorización puede estar en manos del Director de Salud. Por iniciativa propia, una comisión del servicio de residentes fue a la plaza Bolívar y, aunque en cumplimiento de sus funciones y de guardia, la obligaron a hacer una larga cola como parte de un pueblo postrado y sumiso. Cuando llegó el turno la comisión explicó el caso de los tres médicos rurales y el caso fue negado sin anestesia, con un argumento insólito. El Director de Salud no quiere ser copartícipe de la posible mala praxis de esos tres médicos rurales. ¿Será que el Director de Salud duerme tranquilo con la praxis de los médicos comunitarios venezolanos y de los médicos cubanos que sin hacer reválida ejercen en nuestro país, en flagrante violación de la Ley del Ejercicio de la Medicina?
Hay cerebros sumidos en la cotidianidad, aceptando la absurda realidad, dejándose arrastrar por ella.
Hay un cerebro desconfiado, solo, con la sonrisa sombría que depara a veces la soberbia del poder, seco, perdido para siempre.

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*Prof. Centro de Física Fundamental-ULA

miércoles, 16 de enero de 2013

Silencio sobrevenido


UDISTAS
Región, 16-01-2013, p. 14

José Marcano Carpintero*

“Decir cuando conviene decir, callar cuando sea necesario callar”: un apotegma digno de ser analizado a la luz de algunos acontecimientos que han devenido en la inquietante situación política del país. Durante los últimos treinta y tantos días hemos sido testigos de un espeluznante bombardeo de opiniones, manifestaciones de solidaridad, interpretaciones jurídicas y silencios oficiales, pero lo peor en el clima político es la incertidumbre que se ha ido adueñando del país en razón de una circunstancia sobrevenida, de la que se dice poco y se calla mucho.
En este punto la causa sobrevenida toma ribetes abstractos, misteriosos, aun cuando pareciera estar muy clara. “Sobrevenido” es todo acontecimiento que no haya sido contemplado en un cronograma o plan; “sobrevenido” es aquello que surge imprevisto y, por tanto, obsta el desarrollo de los planes que se establecen siguiendo pautas estandarizadas. Lo sobrevenido tiene que ver con una situación desconocida a la hora de asumir un compromiso, un rol o simplemente una posición u opinión que a la postre puede interferir de manera abrupta sobre las acciones de una persona o grupo de personas.
También, en el mismo contexto, aparecen dos nociones excluyentes: “falta temporal” y “falta absoluta”. La pregunta que surge es: ¿qué implica una falta? Tomemos dos términos elementales para definirla: ausencia, carencia. Sin medias tintas. Una falta nunca podría ser relativa porque asumiríamos como válido un término lógicamente imposible, “semipresencia”. En este sentido, la lógica me dice que “estoy” (presencia) o que “no estoy” (ausencia); los dos términos me obligan a pensar rigurosamente en un sentido temporal o permanente. En este punto debo resumir: el no darse en el tiempo previsto la juramentación del Primer Mandatario Nacional, por una causa sobrevenida, es decir, un imprevisto, demandaría obligatoriamente una declaración de falta temporal o de falta absoluta; sin dejar espacio para una interpretación/declaración tan indefinida como la que atizan los más altos funcionarios gubernamentales, que genera por sí sola una suerte de limbo constitucional: El Presidente está pero no está.
Si se hubiese hablado cuando era necesario hablar, aun saltando por encima de las conveniencias políticas y de poder, hoy otro gallo cantaría: no sería necesario callar cuando menos se debe callar. El silencio deja abiertas las compuertas del dique incontenible que es el rumor, lo que desencadena medidas de censura y autocensura y el despliegue de estrategias de interpretación jurídica que resultan capciosas al ojo de los analistas,  que abundan en circunstancias tan confusas. Lo más preocupante son las fisuras jurídicas que aparecen en el blindaje del aparato de Estado, el mismo que hasta hace poco parecía sólido e inquebrantable, sólo por no asumir a tiempo lo que hoy se pretende “sobrevenido”.
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* Prof. Dpto. Currículo y Admón. Educativa UDO-Sucre