domingo, 9 de enero de 2011

La inextinguible brasa

Nota(n)bene



La inextinguible brasa


Silvio Orta Cabrera

La participación múltiple y crítica en la elaboración de textos conceptuales no tiene por qué sorprender en un ambiente universitario. Pero, cuando en éste crece –entre otras malas yerbas– la silenciosa autocensura, y hay, además, otra –enrojecida, y no por vergüenza– que a veces aborta materiales ideologizantes, sin corrección, coherencia y calidad expositiva, luce sorprendente aquella participación. Sucede así en el Núcleo de Sucre de la Unoversidad de Oriente.

Aunque profesor jubilado, sentí crecer la desesperanza de que se volvieran a dar allí procesos participativos de consistencia universitaria. Diecisiete o dieciocho años de ‘academicismo’ en el decanato, direcciones de escuela y departamentos han ido cegando el debate de ideas, incluso acerca de la universidad misma.

Pero los “trabajadores ‘academicistas’ y ‘neorrevolucionarios’, no pudieron apagar la a brasa que mantuvo viva la búsqueda del conocimiento a partir del respeto al individuo, a su creación intelectual o artística, a sus inventos o conclusiones científicas, sumado a un idéntico respeto a la participación colectiva en la evaluación de lo propuesto o logrado, o en el quehacer creativo mismo.

En diversas formas, el grupo Udistas viene soplando aquella brasa. Una de tales formas, nada del otro mundo en un mundo académico normal, es la publicación semanal de un artículo en un diario local y en su propio blog http://udistasns.blogspot.com/. Si meritoria es su constancia, impresiona saber que si de la redacción de cada artículo se encarga un distinto miembro del grupo, los textos pasan por dos y hasta tres revisiones por tres o cuatro y hasta más Udistas. Tal revisión no queda en lo formal, aspecto que en nada se subestima, sino que además va a la franca contrastación de criterios y afinación de conceptos, sólo interrumpida porque el diario no espera más. Así, comienza a verse la conveniencia de abrir otros modos de discusión sobre puntos de comprobado interés generados por los artículos.

En las dos últimas semanas aporté a la revisión, trabajando –los profesores nunca necesitaron que el nominalismo insolente de los amos y los sigüises del poder bruto los llamaran “trabajadores” para trabajar– textos de los colegas Graciela Acevedo y Mario Fagiolo, mi tarea coincidió con la lectura de “Contra la censura”, texto del novelista surafricano J. M. Coetzee, Nobel de Literatura 2003, editado por DEBATE. Para Coetzee “la paranoia es la patología de los regímenes inseguros y, en particular, de las dictaduras”. Agrega que las modernas se diferencian de las anteriores por “la amplitud y la rapidez” con que “extienden la paranoia para contaminar a la población”. “Esta difusión no es involuntaria: se usa como técnica de control”, para imponer la censura y su forma superior, la autocensura.
Bueno para impedirlas es el ejercicio de la libre expresión como el grupo Udistas lo hace. Con coraje y corazón, para que arda la brasa universitaria en busca del conocimiento, la creación estética y la proyección social.
Cumaná, miércoles 5 de enero de 2011.

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