miércoles, 8 de mayo de 2013

Punto de quiebre

UDISTAS
Región, 08-05-2013
 
José Marcano Carpintero*
Los profesores universitarios definitivamente hemos entrado en una etapa de crisis pronta a la debacle; no sólo por las condiciones económicas originadas en el paupérrimo salario que percibimos, sino por las consecuencias socio-laborales en las cuales debemos ejercer nuestro rol de formadores académicos de las nuevas generaciones de profesionales. Representa esta crisis el punto de quiebre de las necesarias condiciones de estabilidad socioeconómica y emocional que deben regir el ejercicio de nuestro magisterio.
En el Núcleo de Sucre, un grupo de profesores hemos asumido posiciones críticas ante las condiciones que han generado la mentada crisis, y hemos integrado un movimiento profesoral importante dispuesto a trabajar para impulsar nuestra justa protesta y refutar con acciones la intolerancia que en el seno de ciertos sectores administrativos y gremiales han contribuido en la generación de un clima de desasosiego, de temores, de coacción tácita, en una premeditada dilación de los procesos que nos pondrían a la par con las decisiones y acciones de las demás asociaciones de profesores, reunidas bajo la figura de la FAPUV, nuestra histórica representante gremial.
Visto desde fuera, y a la luz de algunas posturas particulares, pareciera que el conflicto que presentamos los profesores de las universidades del país tiene un matiz eminentemente político y bajo esa premisa se le quiere tratar. Pero no, el conflicto de los universitarios va más allá de las posturas políticas de quienes reclamamos justamente derechos laborales para todos, amparados, por supuesto, en las mismas leyes y disposiciones contractuales que han ido conformándose en el transcurso de intensas luchas, que en su momento emprendieron las organizaciones gremiales que nos representan. Por tanto, este es un conflicto laboral y de interés colectivo, y no un conflicto llevado por intereses políticos como han argumentado los personeros afectos al oficialismo.
Si bien es cierto que las coyunturas políticas actuales han acentuado el marco referencial de nuestras lucha, también lo es que todos, independientemente de si militamos o no en una acera política, nos vemos afectados por los retrasos e incumplimientos contractuales en los que ha incurrido el gobierno con el sector universitario.
En este momento todos los miembros del gremio profesoral estamos bajo las mismas condiciones y el mismo régimen salarial; a todos nos afecta por igual esta situación. Es hora de encauzar la lucha mancomunadamente, con el único interés de preservar el derecho que nos asiste legalmente y consolidar un clima de conciliación que permita el resurgir de la universidad venezolana, como el mecanismo de desarrollo científico-tecnológico y socio-humanístico que demanda el país.
* Prof. Dpto. Currículo y Admón. Educativa UDO-Sucre
 
 
 




 

 

jueves, 2 de mayo de 2013

Salario digno para los profesores universitarios


UDISTAS

Región, 02-05-2013, p.14

 
Orángel Morey Lezama*

            El gremio profesoral universitario, al igual que los empleados y obreros, tiene años intentando conciliar con el gobierno nacional, entre otras cosas, un salario digno. Reiteradamente, el gobierno se niega a escuchar las peticiones y propuestas y decide, de manera unilateral, un aumento salarial que no se corresponde ni con las exigencias de los docentes universitarios ni con la realidad del país.

            En los últimos meses, por el malestar reinante (desabastecimiento, inflación, devaluación) y por la negativa del gobierno a atender nuestras peticiones, se ha acordado convocar a diferentes paros como medida de presión. Aunque nos sea difícil suspender transitoriamente nuestras actividades de aula, la paralización busca que el gobierno voltee a ver un sector que ha abandonado y vejado por años, cuando, por un lado, les niega el presupuesto requerido a las universidades, incidiendo de modo negativo en su funcionamiento práctico; y, por otro, le cierra las puertas de las instituciones públicas (Zona educativa, por ejemplo) a los egresados de estas casas de estudio. Ambas cosas (y la baja compensación salarial de los profesionales) inciden de modo negativo en la valoración de los jóvenes sobre el estudio formal universitario.

            Parte del descuido a los docentes universitarios pasa por el desconocimiento de las Normas de Homologación, que obligan al gobierno a revisar cada dos años el salario y ajustarlo al índice de inflación fijado por el BCV; como resultado de este desconocimiento, Venezuela ha quedado rezagada frente a nuestros vecinos en compensación salarial a sus profesores universitarios. Así, Brasil y Colombia, por ejemplo, quintuplican (comparando con el dólar oficial) nuestros salarios, que son motivo de risa frente a la canasta alimentaria (un punto por encima) y frente a la canasta básica (poco más del doble del salario integral de un profesor instructor a dedicación exclusiva). Como colofón a esta grave situación, a partir de hoy el salario mínimo (para trabajos no especializados) se diferencia del salario de un profesor instructor a tiempo completo por casi doscientos bolívares.

Países como India, Malasia, Arabia Saudita y Sudáfrica han entendido la necesidad de invertir en sus universidades y hoy día están ubicados entre los diez países que mejor recompensan a sus profesores. Pues como se sabe, en el mundo actual es el conocimiento el que nos ofrece la posibilidad de ser más soberanos e independientes; no hay dudas de que será la universidad venezolana la que permitirá, en grandes cuotas, la producción nacional y la desestimación de las importaciones, tan dañinas, en números como los actuales, para la economía del país.

Ojalá el día de hoy recibamos, también, buenas noticias para todo el sector universitario. Pero, de todos modos, nos vamos a la marcha de los trabajadores que exigen mejorar las condiciones laborales y salariales. Allá nos vemos.

* Prof. Dpto. Filosofía y Letras UDO-Sucre

miércoles, 24 de abril de 2013

Cacerolas, paciencia y un pollo de Mercal


UDISTAS

Región, 24-04-2013, p.14



Adriana Cabrera*


¿Ha podido algún ciudadano venezolano ponerse al margen del proceso político que vivimos? Han sido días agitados, abrumadores y veloces, tensos. A los ciudadanos nos ha tocado vivir en un momento político muy complejo, lleno de peligros conocidos (por su semejanza con algunos de 1998 y del 2002) y otros nuevos, con innovaciones comunicacionales como las redes sociales que se han incorporado a la cotidianidad del país. Esa dimensión de la vida política, que se define a la vez en la escala del individuo común y de la masa que crea matrices de opinión y valoración de la realidad, es cardinal para la definición de una imagen de país y para la configuración de la gobernabilidad.

La pugnacidad en este ambiente de alta polarización atraviesa los entornos más particulares de una población dividida a la mitad: la relación de cada persona con sus afectos y su propia racionalidad; la forma como enfrenta la devaluación, la escasez, la inseguridad, el acceso limitado a la justicia, el manejo tendencioso de la información, la discriminación política, entre otros aconteceres concretos. En estos terrenos se juega la concordia ciudadana, la paz del país. Que los liderazgos comprendan esa circunstancia plural, dinámica y frágil es lo que los enaltece o los desmorona. El tiempo mostrará cuál liderazgo comprendió mejor nuestras circunstancias. Sin embargo, tengo la impresión, como ciudadana común, con el auxilio único que me da la percepción de mi propio entorno y un juicio informado sobre éste, de que el país anhela hermandad y contempla la posibilidad de la conciliación. El simulacro bélico convocado por el proclamado presidente tuvo un eco pobre, y se transformó más bien en una batalla de cohetones lanzados desde las instituciones del Estado contra cacerolas opositoras. En el medio, algunos incidentes violentos, pero ningún CDI incendiado. Los focos más graves de violencia fueron orquestados por grupos armados; en general, los ciudadanos acataron el sentido común que pareció faltarles a quienes llamaron a la confrontación e insisten en desconocer que, para caminar, este país necesita de ambos pies.

Tengo, como la mayoría, la esperanza puesta en que la paz prevalecerá, y en que es sólo asunto de perseverancia y paciencia el reconocernos como iguales por encima de nuestras diferencias. Más difícil será desterrar de nuestra concepción del mundo algunos modos de degradación del otro que nos han querido hacer ver como procederes legítimos. Ilustraré este punto con un dolor. Este argumento circuló por las redes sociales: “El p… no es que toques cacerolas, el p… es que allí cocinas el pollo de Mercal”. Qué tristeza. Afortunadamente, este pacífico pueblo bravo, oficialista o no, se niega orgullosamente a ser reducido a un pollo de Mercal.

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* Profa. Dpto. Filosofía y Letras UDO-Sucre

miércoles, 17 de abril de 2013

Coyuntura electoral


UDISTAS
Región, 17-04-2013, p.14

Grupo Udistas

La vivencia del 14A proporcionó una experiencia liminar que develó la existencia de una idea de país que, al transcurrir las horas, se dejó atrás y la manifestación de una realidad escondida que se puede leer a través de los resultados electorales.
Con una candidatura que comenzó en franca desventaja, la oposición democrática asumió su participación como un deber ineludible frente a las perversiones del poder que hoy padecemos; pronto el fin perseguido alimentó esa inicial actitud y la convirtió en una hazaña política, en un fenómeno electoral imposible de ignorar.
Afianzado en la idea de inclusión, de participación ciudadana, de trabajo en equipo; con ideas modernas sobre la democracia, el futuro, el progreso, el derecho al bienestar, se consolidó en un tiempo cortísimo el liderazgo de Henrique Capriles, de tal manera que hoy la mitad de la población espera su voz y da muestras claras de responderle y de acompañarlo en la conducción del país.
La jornada del domingo condensó la forma abusiva en que el gobierno ha conducido al país desde hace catorce años. El uso ilegal de los recursos públicos para financiar y operativizar la campaña del candidato oficialista, la coacción a sectores vulnerables por su dependencia de las instituciones públicas, la participación de la milicia como factor político, la parcialidad descarada del árbitro electoral, en síntesis, la corrupción y el secuestro de las instituciones y los poderes públicos configuraron unas condiciones muy difíciles de enfrentar desde la minusvalía en la que se encuentra la ciudadanía.
Independientemente de los resultados electorales oficiales, tenemos un país dividido en dos partes. Vivimos un país concreto, el mismo para todos los venezolanos sin distingo de participación política, pero las miradas, las reflexiones que se hacen de él están definidas por dos modelos, dos formas de pensamiento, dos criterios de acción, al parecer antagónicos.
Por un lado tenemos un proyecto heredado de un líder fallecido, basado en el personalismo, en el monopolio del estado, la desaparición de las diferencias personales, la limitación de las libertades, el control de las instituciones y el debilitamiento de la soberanía que lleva el desgaste natural de catorce años de incompetencia. Por otro lado, contamos con un proyecto surgido de un esfuerzo colectivo con aportes de especialistas venezolanos, fundamentado en criterios de descentralización y alternabilidad, basado en las libertades individuales y en el respeto de los derechos humanos, que busca incorporar al país al progreso mediante la productividad y la educación.
Desde el corto trayecto de la campaña y del panorama que brindan los resultados electorales, rescatamos dos elementos claros de entre una multitud de ellos, todos dignos de atención. El primero es que el Estado ha reconocido oficialmente, a través del órgano electoral, que una mitad del país adversa la forma en la que se conducen los destinos de la patria. El otro elemento es la incorporación decidida de los jóvenes a una tarea histórica vital para la calidad de su vida y la de la sociedad.

miércoles, 10 de abril de 2013

14 de abril: un cielo para todos


UDISTAS
Región, 10-04-2013, p.14

Graciela Acevedo *

Hay imágenes que representan la totalidad de los deseos humanos; el cielo es una de ellas. Está en la imaginería; la utilizan los poetas; es la promesa de todas las religiones; la dibujan todos los niños del planeta. Necesitamos la imagen del cielo para el resguardo de lo más sagrado; en él habitan los seres trascendentales, todos los dioses de los pueblos, todos los santos y los ángeles de la tierra… Hacia el cielo enviamos las esperanzas y a veces sentimos que sólo del cielo nos llegan las soluciones. 
La palabra cielo es usada como sinónimo de alegría; por ello el cielo puede ser simplemente la vivencia de la patria, la felicidad de la familia, la conjunción con la pareja, la risa de los hijos, el encuentro con Dios, la consecución de la paz.   La búsqueda del cielo puede ser, sin utopía, una forma de vida en la que comprometemos lo mejor del trabajo de cada uno para progresar como sistema social, para construir bloque a bloque las viviendas de nuestros hijos, para tener la libertad de profesar al(los) dios(es) del presente y del futuro, para constituirse desde las aptitudes particulares, para vivir en la tranquilidad -como contraparte del poder que entregamos cuando damos el voto-, para defender la patria.
Yo he enviado al cielo mis peticiones para que, como ha ocurrido por siglos en el planeta, se conjuguen las promesas del cielo con las necesidades de los hombres en la tierra. En estas peticiones me acompañan todos los que entienden que necesitamos un país de inclusión, de solidaridad, de trabajo, de libertad, sobre los valores de la honestidad, de una democracia auténtica que no sea una mera forma sustentada en instituciones plegadas al poder como ocurre en la dictadura. Comparto estos deseos con todas las personas que desean un país mejor, sin distingo de su ubicación ideológica con respecto al poder.
El 14 de abril volveremos a votar para intentar apuntalar el cielo de todos los días, el paraíso concreto que entra por los cinco sentidos, por la mesa que se nutre del supermercado, de la industria, por la ciencia y el arte libres, por el aire de nuestras ciudades; para vislumbrar la gloria de ver crecer a los hijos y nacer a los nietos, para fundamentar la paz y el ambiente de seguridad necesario, para que dejemos de ejercitar lo político por encima de todos nuestros otros requerimientos humanos, familiares y profesionales.
  Me atrevo en estas líneas a pedir un momento de reflexión sobre los síntomas que presenta nuestra sociedad, signos que nos hacen vivir el país como un limbo interminable (escasez, intolerancia, delincuencia, resentimiento entre familiares, corrupción, devaluaciones consecutivas, degradación de los servicios públicos, desmantelamiento de las instituciones, inflación...) y a solicitar que el 14 de abril hagamos presencia en las urnas electorales y votemos  asumiendo nuestra enorme responsabilidad para  salir del limbo.

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*Profa. Dpto. Sociología UDO-Sucre



miércoles, 3 de abril de 2013

Estamos en tus manos

UDISTAS
Región, 03-04-2013, p.14

Henrry Lezama*

Las elecciones del 14 de abril son una oportunidad que se nos brinda para salir del hipnotismo colectivo. Entre la testarudez de un pueblo que se niega a ver lo evidente (colas, escasez, inflación, inseguridad, sueldos de miseria, instituciones educativas decadentes, pésimos servicios hospitalarios, etc.), la resignación para quienes “cualquier cosa es mejor que nada” y la apatía de otros que, a pesar de su descontento, se niegan a votar, se posterga una agonía que desafía la lógica y el sentido común.
De ganar Maduro, la responsabilidad que pudieran tener aquellos que tradicionalmente “no le dan su voto a nadie” o los que se han decidido a no hacerlo producto de la frustración de las recientes derrotas, me hace pensar en aquel chiste del hombre que se está ahogando, pide a Dios que lo salve, rechaza varias oportunidades (tronco, bote, helicóptero), muere y al llegar al cielo le reclama a Dios por qué no lo salvó.
La oportunidad está aquí y no aprovecharla sería suicida. Lo que dicen que va a suceder de legitimarse Maduro en el cargo ya está aconteciendo; solo se agravaría. Las recientes tensiones en el gremio de actores y cantantes así lo demuestran. Las acusaciones de intolerancia de ambos bandos son sintomáticas de los tiempos por venir. Resulta cínico de parte de los pro-oficialistas reclamar tolerancia a colegas y audiencia cuando saben el tipo de “tolerancia” que tiene el gobierno con aquellos trabajadores de alcaldías, gobernaciones o empresas del Estado que se atreven a expresar ideas contrarias a las del gobierno.
Aunque la incapacidad gerencial que nos ha llevado a la presente crisis económica, política y social, aunada al desparpajo de la corrupción oficialista debería asegurar la victoria de Capriles en las elecciones, veo con profunda preocupación el optimismo ingenuo de algunos voceros que asumen que, no siendo Chávez el candidato, el voto chavista se reduce a cifras de elecciones parlamentarias o regionales. Si de algo se han asegurado los propagandistas del oficialismo es que Chávez, no Maduro, sea el candidato. Para las bases del chavismo, Maduro siempre dijo la verdad y su falta de experiencia administrativa es irrelevante. Poco importa, además, que sean los que antes no servían (porque el bueno era Chávez) los que ahora vayan a gobernar. En nombre del duelo y la autoflagelante disciplina que exige el chavismo,  “incentivados” por los mecanismos de coacción que el gobierno ha perfeccionado, y ayudados por la logística que los recursos del Estado puede pagar, ellos votarán en masa. De modo que queda de parte de los indecisos, los intimidados y los abstencionistas decidir el futuro del país.  
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* Prof. Dpto. Idiomas Modernos UDO-Sucre


miércoles, 27 de marzo de 2013

El poder y la mentira


UDISTAS
Región, 27-03-2013, p. 10

Francys Peretti*

Como prófuga de la justicia se oculta la verdad: hay quienes procuran que no aparezca y hay quienes simplemente niegan la realidad con descaro; todo para conservar el poder. En los últimos meses, más que nunca, la mentira en boca de gobierneros inescrupulosos se ha encargado de burlar a los venezolanos y extraviar su destino. Es así como se ha pretendido embaucar nuestra confianza y anular nuestra inteligencia.
La mentira se ha convertido en una forma de poder político, una forma de manipulación masiva. Se pretende refrendar a través de mentiras el desarrollo ficticio de un país que mermó en su economía, potencial productivo, en sus relaciones internacionales y hasta en su fraternidad entre ciudadanos.
La sed de poder se ha acrecentado hasta convertirse en hambre voraz de individuos carentes de moral y de una ética manchada con los más bajos antivalores, una ética venida a menos representada en un candidato que lejos de construir un país, más bien ha disparado balas de odio, discriminación, irrespeto, intolerancia, atropellos a la ley, fanatismo, violencia física, desigualdad y amedrentamiento. Esta ansia de poder busca satisfacerse a fuerza de mentiras.
El blanco de estos ataques ha sido el mismo pueblo venezolano: algunos reciben tales ataques, mientras que otros emulan al agresor, atacando a sus propios hermanos.
Lo lamentable es que estas agresiones se repiten en muchas instituciones públicas, incluyendo las educativas. Posturas autoritarias también han aparecido en nuestras universidades. Y observo con preocupación cómo algunas personas que se venden como líderes y salvadores de la academia en decadencia, sin embargo, exhiben conductas que deterioran el clima de cordialidad y equilibrio que debe prevalecer en toda familia. Su irrespeto alcanza la violación de los canales administrativos y la imposición de decisiones sin la previa consulta a la base profesoral. La retaliación, la intolerancia, la coerción, la arrogancia y la mentira no pueden ser jamás las formas de dirigir ninguna dependencia; desafortunadamente, estas conductas vergonzosas han logrado instaurarse en nuestros entornos más cercanos, en flagrante burla a la razón y al consenso.
Las ideas siempre deben converger y las opiniones ser escuchadas. Como profesora (y, en su momento, cuando fui Jefa del Departamento de Idiomas Modernos) siempre he rechazado las conductas que deterioran la convivencia personal y académica; mi espíritu es –y seguirá siendo– el de trabajar cumpliendo las normativas y los lineamientos institucionales y apoyando las buenas ideas de nuestras autoridades, manteniendo, por supuesto, un espíritu y una actitud de respeto para con todos los integrantes de la comunidad.
No puede permitírsele a la mentira ser el camino al poder, ni el medio para mantenerse en él.

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* Profa. Dpto. Idiomas Modernos UDO-Sucre

miércoles, 20 de marzo de 2013

Ventanas rotas


UDISTAS
Región, 20-03-2013, p. 14

José Malavé M.*

    “¡Esta no es la universidad en la que yo estudié!”: la expresión de la condiscípula de los años 80 reencontrada en los pasillos de Cerro Colorado me devuelve, nuevamente, a la menoscabada realidad en la que hemos devenido. Basura derramada en cualquier parte del entorno universitario; baños cerrados (no por normas de higiene) o en estado sanitario infrahumano; salones tomados por la desidia (sin aseo, iluminación, ventilación, dotación de pupitres o escritorio profesoral, seguridad); corredores, escaleras y lugares de estar abandonados a la indolencia (sucios, sin alumbrado, con una vegetación descuidada o inexistente en el caso de plazas,  jardines y alrededores)…
Años y más años de decadencia acumulada y creciente que han convertido a nuestro espacio universitario en un territorio desconocido para los que allí laboramos. A veces es ignorado, como si no existiese frente a nuestros ojos; muchas veces extraño, ajeno, con el que no guardamos ninguna relación afectiva y, por lo tanto, no nos importa; otras, en un extremo, como un lugar rechazado, despreciado, al que podemos hacer daño sin ninguna remordimiento.
En las últimas décadas del siglo XX se dio a conocer la bautizada “teoría de la ventana rota”, propuesta por los investigadores estadounidenses James Wilson y George Kelling, que se podría sintetizar en lo dicho por ellos: "Consideren un edificio con una ventana rota. Si la ventana no se repara, los vándalos tenderán a romper unas cuantas ventanas más. Finalmente, quizás hasta irrumpan en el edificio y, si está abandonado, es posible que sea ocupado por ellos.”
Aunque sé que esta tesis no explica la complejidad de nuestra situación, es indudable (a menos que queramos mantenernos en la ceguera, esa que bien relató Saramago en su novela homónima) que nos podemos sentir reflejados patente y patéticamente en ella; válida no sólo para nuestro espacio universitario; también para la ciudad y el país, pero esto no lo podemos tratar en este artículo.
Dos tristes confirmaciones. Una biblioteca que es una ruina (además de antro de corrupción) antes de ser terminada, aunque fue comenzada hace más de 20 años, recibiera la promesa de finalización en el 2002 por el Presidente de la República recientemente fallecido y haya sido objeto presupuestado en sucesivas administraciones universitarias. Una más inmediata: el cierre por inhabilitación del Auditorio de Cerro Colorado, ese que fue sitio acogedor para intelectuales y artistas nacionales e internacionales, pero frente al cual hoy “pasamos”, es decir, omitimos o desconocemos.
¿No son estas situaciones ejemplos infelices y notorios de esas amontonadas -y generalmente inadvertidas- “ventanas rotas” que la ineficiencia y politiquería de autoridades, con la anuencia de la colectividad universitaria, han llevado a “vandalizar”, es decir, destruir, devastar, nuestra universidad?
Pero no se trata únicamente de actitudes ante las realidades físicas. Un nuevo desconocimiento de las pesadas “ventanas rotas” acumuladas (descenso alarmante de matrícula, inseguridad, falta de aulas, etc.) es tratar de paliar sus efectos con medidas como reducir la hora académica.

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*Prof. Dpto. Filosofía y Letras UDO-Sucre

miércoles, 13 de marzo de 2013

“SUCRETU”, un caramelo de cianuro


UDISTAS
Región, 13-03-2013, p.14

José Rafael Díaz*

Después de 14 de chavismo, las universidades autónomas y los gremios de profesores universitarios son de los pocos entes del sector público que se no se han doblegado a las intenciones dominadoras del régimen. Mantener esta independencia ha sido  costoso. Las universidades se convirtieron en objetivo político (cual objetivo militar) y han sido blanco de tácticas de acorralamiento como el estrangulamiento administrativo, la constituyente universitaria y el voto paritario. Las tácticas no han dado los resultados esperados pero los daños causados a las instituciones universitarias y al talento científico venezolano son incalculables.
El estrangulamiento administrativo ha convertido los recintos universitarios en solares abandonados. No hay dinero para mantenimiento y limpieza, reparación o reposición de pupitres, escritorios, luminarias, aparatos de ventilación, instrumentos y reactivos de laboratorio, entre otras necesidades. Las normas de seguridad sencillamente no existen y, en consecuencia, la inseguridad campea a cualquier hora.
El chavismo ha tratado diferencialmente a los universitarios. Por primera vez en más de cincuenta años, los profesores universitarios hemos sido excluidos de discusión salarial y de los beneficios laborales que se otorgan a obreros y empleados.  El gobierno impide abiertamente las elecciones del gremio profesoral para deslegitimar nuestros reclamos.  Nuestros sueldos que anteriormente eran equiparables a los de los jueces ahora no alcanzan para cubrir nuestras necesidades básicas.
Aún así seguimos ejecutando nuestra labor digna y responsablemente y nos preparamos para resistir la última estratagema del chavismo apoyada por la junta directiva de nuestro gremio. Lo afirmo porque no se entiende cómo la FAPUV, nuestra federación, declara a la Ministra del MPPEU, Yadira Córdova, persona non grata y el presidente de APUDONS nos convoca a una reunión con el Viceministro Reinoso para que cohonestemos cándidamente la artimaña de la creación de un registro de trabajadores universitarios (SUCRETU).
Si el MPPEU ha intervenido administrativamente a las universidades y conoce al dedillo nuestra situación laboral, ¿con qué fin necesita levantar un registro paralelo con nuestra información laboral? ¿No será usada esa información para instrumentar otra nueva táctica de control gubernamental: el sindicato único de trabajadores universitarios?
Es tal nuestra desesperación económica que muchos de nuestros colegas están dispuestos a dejarse de llamar profesores universitarios y hacerse copartícipes de una nueva violación a la Constitución con tal de recibir un remedio a la mucha necesidad que padecemos. ¿Acaso se puede olvidar lo que ha sucedido con los sindicatos de las industrias básicas, a quienes les ofrecieron villas y castillos y ahora están completamente desasistidos e inermes ante el gobierno? Lo más preocupante es que el presidente de APUDONS ya nos ha ofrecido este caramelo de cianuro.

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* Prof. Dpto. Biología Marina UDO-Sucre


viernes, 8 de marzo de 2013

“¡Esa es la mentalidad de la gente!”


UDISTAS
Región, 08-03-2013, p.14

Francys Peretti*

     De regreso en un carrito por puesto Maturín-Cumaná, por esas llanuras monaguenses, relataba uno de los pasajeros que el problema de tanta tierra sin arar y sin ganado era que el gobierno otorgaba dinero a quien no debe; como aquella fulanita que recibió Bs. 30 mil y lo que hizo fue comprar un equipo de sonido, un frízer, arreglar el frente de su casa y se puso a vender cerveza. ¨Es la mentalidad de la gente, cará!¨, acotó.
  Esto es un ejemplo de la mentalidad que nos ha perseguido durante muchos años en nuestro país, en Sucre, en Cumaná, en las universidades y en este Núcleo. La mentalidad de bodega, la de tratar de resolver cosas importantes con medidas impensadas, desacertadas, inconsultas o con otras ¨soluciones¨ que desvirtúan el propósito auténtico de las cosas y que dejan en más deterioro lo que existe.  
   Sigue pasando el tiempo en nuestra universidad; cambian las caras de nuestros estudiantes, pero no la mentalidad de quienes como autoridades tienen la obligación de liberar a nuestra Institución de sus problemas. En ocasiones más bien ponen en peligro lo que aún sobrevive en ella, la calidad de su educación, como cuando deciden disminuir la duración de la hora académica sin consultar a la base profesoral y sin analizar las implicaciones que tiene tal medida. Obvian, además, informes entregados en sus despachos, como los de la jornada realizada después de los hechos violentos de octubre del 2010, y que incluye, entre ellos, el de la mesa en el área de Seguridad.
   Una de las recomendaciones en ese informe es el uso obligatorio del carnet a toda la colectividad universitaria, lo que permitiría que los taxis pudieran entrar al recinto una vez chequeados los ocupantes por los vigilantes, quienes debían estar presentes en todo el campus, 24 horas al día los 7 días de la semana, lo supone, entre otras cosas, la reparación general del alumbrado en todo el recinto.. Sin embargo, hace más de una semana se volvió a la prohibición de entrada de taxis. Esta medida luciría extraordinaria si, primero, se cumpliera a cabalidad, pero su aplicación es intermitente; y si, segundo, subir las escaleras para llegar a salones y oficinas fuera seguro; y además se pudiera resolver la incomodidad que ocasiona llevar laptops, videoproyectores y otros materiales consigo.
     En este momento aún seguimos esperando los cambios y mejoras académicas e institucionales, pero hasta que no cambie la mentalidad de quienes nos lideran, hasta que no entiendan que la Universidad somos todos y que nuestra academia está en crisis, seguiremos respirando fracaso y descontento, con sueldos miserables, trabajando en pésimas condiciones, con el deterioro de aulas, baños, bibliotecas, auditorio general, canchas deportivas, jardines y hasta de nuestra Asociación de Profesores, quebrada y convertida en la bodeguita de un solo dueño.  
   
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* Profa. Dpto. Idiomas Modernos UDO-Sucre