miércoles, 24 de abril de 2013

Cacerolas, paciencia y un pollo de Mercal


UDISTAS

Región, 24-04-2013, p.14



Adriana Cabrera*


¿Ha podido algún ciudadano venezolano ponerse al margen del proceso político que vivimos? Han sido días agitados, abrumadores y veloces, tensos. A los ciudadanos nos ha tocado vivir en un momento político muy complejo, lleno de peligros conocidos (por su semejanza con algunos de 1998 y del 2002) y otros nuevos, con innovaciones comunicacionales como las redes sociales que se han incorporado a la cotidianidad del país. Esa dimensión de la vida política, que se define a la vez en la escala del individuo común y de la masa que crea matrices de opinión y valoración de la realidad, es cardinal para la definición de una imagen de país y para la configuración de la gobernabilidad.

La pugnacidad en este ambiente de alta polarización atraviesa los entornos más particulares de una población dividida a la mitad: la relación de cada persona con sus afectos y su propia racionalidad; la forma como enfrenta la devaluación, la escasez, la inseguridad, el acceso limitado a la justicia, el manejo tendencioso de la información, la discriminación política, entre otros aconteceres concretos. En estos terrenos se juega la concordia ciudadana, la paz del país. Que los liderazgos comprendan esa circunstancia plural, dinámica y frágil es lo que los enaltece o los desmorona. El tiempo mostrará cuál liderazgo comprendió mejor nuestras circunstancias. Sin embargo, tengo la impresión, como ciudadana común, con el auxilio único que me da la percepción de mi propio entorno y un juicio informado sobre éste, de que el país anhela hermandad y contempla la posibilidad de la conciliación. El simulacro bélico convocado por el proclamado presidente tuvo un eco pobre, y se transformó más bien en una batalla de cohetones lanzados desde las instituciones del Estado contra cacerolas opositoras. En el medio, algunos incidentes violentos, pero ningún CDI incendiado. Los focos más graves de violencia fueron orquestados por grupos armados; en general, los ciudadanos acataron el sentido común que pareció faltarles a quienes llamaron a la confrontación e insisten en desconocer que, para caminar, este país necesita de ambos pies.

Tengo, como la mayoría, la esperanza puesta en que la paz prevalecerá, y en que es sólo asunto de perseverancia y paciencia el reconocernos como iguales por encima de nuestras diferencias. Más difícil será desterrar de nuestra concepción del mundo algunos modos de degradación del otro que nos han querido hacer ver como procederes legítimos. Ilustraré este punto con un dolor. Este argumento circuló por las redes sociales: “El p… no es que toques cacerolas, el p… es que allí cocinas el pollo de Mercal”. Qué tristeza. Afortunadamente, este pacífico pueblo bravo, oficialista o no, se niega orgullosamente a ser reducido a un pollo de Mercal.

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* Profa. Dpto. Filosofía y Letras UDO-Sucre

miércoles, 17 de abril de 2013

Coyuntura electoral


UDISTAS
Región, 17-04-2013, p.14

Grupo Udistas

La vivencia del 14A proporcionó una experiencia liminar que develó la existencia de una idea de país que, al transcurrir las horas, se dejó atrás y la manifestación de una realidad escondida que se puede leer a través de los resultados electorales.
Con una candidatura que comenzó en franca desventaja, la oposición democrática asumió su participación como un deber ineludible frente a las perversiones del poder que hoy padecemos; pronto el fin perseguido alimentó esa inicial actitud y la convirtió en una hazaña política, en un fenómeno electoral imposible de ignorar.
Afianzado en la idea de inclusión, de participación ciudadana, de trabajo en equipo; con ideas modernas sobre la democracia, el futuro, el progreso, el derecho al bienestar, se consolidó en un tiempo cortísimo el liderazgo de Henrique Capriles, de tal manera que hoy la mitad de la población espera su voz y da muestras claras de responderle y de acompañarlo en la conducción del país.
La jornada del domingo condensó la forma abusiva en que el gobierno ha conducido al país desde hace catorce años. El uso ilegal de los recursos públicos para financiar y operativizar la campaña del candidato oficialista, la coacción a sectores vulnerables por su dependencia de las instituciones públicas, la participación de la milicia como factor político, la parcialidad descarada del árbitro electoral, en síntesis, la corrupción y el secuestro de las instituciones y los poderes públicos configuraron unas condiciones muy difíciles de enfrentar desde la minusvalía en la que se encuentra la ciudadanía.
Independientemente de los resultados electorales oficiales, tenemos un país dividido en dos partes. Vivimos un país concreto, el mismo para todos los venezolanos sin distingo de participación política, pero las miradas, las reflexiones que se hacen de él están definidas por dos modelos, dos formas de pensamiento, dos criterios de acción, al parecer antagónicos.
Por un lado tenemos un proyecto heredado de un líder fallecido, basado en el personalismo, en el monopolio del estado, la desaparición de las diferencias personales, la limitación de las libertades, el control de las instituciones y el debilitamiento de la soberanía que lleva el desgaste natural de catorce años de incompetencia. Por otro lado, contamos con un proyecto surgido de un esfuerzo colectivo con aportes de especialistas venezolanos, fundamentado en criterios de descentralización y alternabilidad, basado en las libertades individuales y en el respeto de los derechos humanos, que busca incorporar al país al progreso mediante la productividad y la educación.
Desde el corto trayecto de la campaña y del panorama que brindan los resultados electorales, rescatamos dos elementos claros de entre una multitud de ellos, todos dignos de atención. El primero es que el Estado ha reconocido oficialmente, a través del órgano electoral, que una mitad del país adversa la forma en la que se conducen los destinos de la patria. El otro elemento es la incorporación decidida de los jóvenes a una tarea histórica vital para la calidad de su vida y la de la sociedad.

miércoles, 10 de abril de 2013

14 de abril: un cielo para todos


UDISTAS
Región, 10-04-2013, p.14

Graciela Acevedo *

Hay imágenes que representan la totalidad de los deseos humanos; el cielo es una de ellas. Está en la imaginería; la utilizan los poetas; es la promesa de todas las religiones; la dibujan todos los niños del planeta. Necesitamos la imagen del cielo para el resguardo de lo más sagrado; en él habitan los seres trascendentales, todos los dioses de los pueblos, todos los santos y los ángeles de la tierra… Hacia el cielo enviamos las esperanzas y a veces sentimos que sólo del cielo nos llegan las soluciones. 
La palabra cielo es usada como sinónimo de alegría; por ello el cielo puede ser simplemente la vivencia de la patria, la felicidad de la familia, la conjunción con la pareja, la risa de los hijos, el encuentro con Dios, la consecución de la paz.   La búsqueda del cielo puede ser, sin utopía, una forma de vida en la que comprometemos lo mejor del trabajo de cada uno para progresar como sistema social, para construir bloque a bloque las viviendas de nuestros hijos, para tener la libertad de profesar al(los) dios(es) del presente y del futuro, para constituirse desde las aptitudes particulares, para vivir en la tranquilidad -como contraparte del poder que entregamos cuando damos el voto-, para defender la patria.
Yo he enviado al cielo mis peticiones para que, como ha ocurrido por siglos en el planeta, se conjuguen las promesas del cielo con las necesidades de los hombres en la tierra. En estas peticiones me acompañan todos los que entienden que necesitamos un país de inclusión, de solidaridad, de trabajo, de libertad, sobre los valores de la honestidad, de una democracia auténtica que no sea una mera forma sustentada en instituciones plegadas al poder como ocurre en la dictadura. Comparto estos deseos con todas las personas que desean un país mejor, sin distingo de su ubicación ideológica con respecto al poder.
El 14 de abril volveremos a votar para intentar apuntalar el cielo de todos los días, el paraíso concreto que entra por los cinco sentidos, por la mesa que se nutre del supermercado, de la industria, por la ciencia y el arte libres, por el aire de nuestras ciudades; para vislumbrar la gloria de ver crecer a los hijos y nacer a los nietos, para fundamentar la paz y el ambiente de seguridad necesario, para que dejemos de ejercitar lo político por encima de todos nuestros otros requerimientos humanos, familiares y profesionales.
  Me atrevo en estas líneas a pedir un momento de reflexión sobre los síntomas que presenta nuestra sociedad, signos que nos hacen vivir el país como un limbo interminable (escasez, intolerancia, delincuencia, resentimiento entre familiares, corrupción, devaluaciones consecutivas, degradación de los servicios públicos, desmantelamiento de las instituciones, inflación...) y a solicitar que el 14 de abril hagamos presencia en las urnas electorales y votemos  asumiendo nuestra enorme responsabilidad para  salir del limbo.

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*Profa. Dpto. Sociología UDO-Sucre



miércoles, 3 de abril de 2013

Estamos en tus manos

UDISTAS
Región, 03-04-2013, p.14

Henrry Lezama*

Las elecciones del 14 de abril son una oportunidad que se nos brinda para salir del hipnotismo colectivo. Entre la testarudez de un pueblo que se niega a ver lo evidente (colas, escasez, inflación, inseguridad, sueldos de miseria, instituciones educativas decadentes, pésimos servicios hospitalarios, etc.), la resignación para quienes “cualquier cosa es mejor que nada” y la apatía de otros que, a pesar de su descontento, se niegan a votar, se posterga una agonía que desafía la lógica y el sentido común.
De ganar Maduro, la responsabilidad que pudieran tener aquellos que tradicionalmente “no le dan su voto a nadie” o los que se han decidido a no hacerlo producto de la frustración de las recientes derrotas, me hace pensar en aquel chiste del hombre que se está ahogando, pide a Dios que lo salve, rechaza varias oportunidades (tronco, bote, helicóptero), muere y al llegar al cielo le reclama a Dios por qué no lo salvó.
La oportunidad está aquí y no aprovecharla sería suicida. Lo que dicen que va a suceder de legitimarse Maduro en el cargo ya está aconteciendo; solo se agravaría. Las recientes tensiones en el gremio de actores y cantantes así lo demuestran. Las acusaciones de intolerancia de ambos bandos son sintomáticas de los tiempos por venir. Resulta cínico de parte de los pro-oficialistas reclamar tolerancia a colegas y audiencia cuando saben el tipo de “tolerancia” que tiene el gobierno con aquellos trabajadores de alcaldías, gobernaciones o empresas del Estado que se atreven a expresar ideas contrarias a las del gobierno.
Aunque la incapacidad gerencial que nos ha llevado a la presente crisis económica, política y social, aunada al desparpajo de la corrupción oficialista debería asegurar la victoria de Capriles en las elecciones, veo con profunda preocupación el optimismo ingenuo de algunos voceros que asumen que, no siendo Chávez el candidato, el voto chavista se reduce a cifras de elecciones parlamentarias o regionales. Si de algo se han asegurado los propagandistas del oficialismo es que Chávez, no Maduro, sea el candidato. Para las bases del chavismo, Maduro siempre dijo la verdad y su falta de experiencia administrativa es irrelevante. Poco importa, además, que sean los que antes no servían (porque el bueno era Chávez) los que ahora vayan a gobernar. En nombre del duelo y la autoflagelante disciplina que exige el chavismo,  “incentivados” por los mecanismos de coacción que el gobierno ha perfeccionado, y ayudados por la logística que los recursos del Estado puede pagar, ellos votarán en masa. De modo que queda de parte de los indecisos, los intimidados y los abstencionistas decidir el futuro del país.  
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* Prof. Dpto. Idiomas Modernos UDO-Sucre


miércoles, 27 de marzo de 2013

El poder y la mentira


UDISTAS
Región, 27-03-2013, p. 10

Francys Peretti*

Como prófuga de la justicia se oculta la verdad: hay quienes procuran que no aparezca y hay quienes simplemente niegan la realidad con descaro; todo para conservar el poder. En los últimos meses, más que nunca, la mentira en boca de gobierneros inescrupulosos se ha encargado de burlar a los venezolanos y extraviar su destino. Es así como se ha pretendido embaucar nuestra confianza y anular nuestra inteligencia.
La mentira se ha convertido en una forma de poder político, una forma de manipulación masiva. Se pretende refrendar a través de mentiras el desarrollo ficticio de un país que mermó en su economía, potencial productivo, en sus relaciones internacionales y hasta en su fraternidad entre ciudadanos.
La sed de poder se ha acrecentado hasta convertirse en hambre voraz de individuos carentes de moral y de una ética manchada con los más bajos antivalores, una ética venida a menos representada en un candidato que lejos de construir un país, más bien ha disparado balas de odio, discriminación, irrespeto, intolerancia, atropellos a la ley, fanatismo, violencia física, desigualdad y amedrentamiento. Esta ansia de poder busca satisfacerse a fuerza de mentiras.
El blanco de estos ataques ha sido el mismo pueblo venezolano: algunos reciben tales ataques, mientras que otros emulan al agresor, atacando a sus propios hermanos.
Lo lamentable es que estas agresiones se repiten en muchas instituciones públicas, incluyendo las educativas. Posturas autoritarias también han aparecido en nuestras universidades. Y observo con preocupación cómo algunas personas que se venden como líderes y salvadores de la academia en decadencia, sin embargo, exhiben conductas que deterioran el clima de cordialidad y equilibrio que debe prevalecer en toda familia. Su irrespeto alcanza la violación de los canales administrativos y la imposición de decisiones sin la previa consulta a la base profesoral. La retaliación, la intolerancia, la coerción, la arrogancia y la mentira no pueden ser jamás las formas de dirigir ninguna dependencia; desafortunadamente, estas conductas vergonzosas han logrado instaurarse en nuestros entornos más cercanos, en flagrante burla a la razón y al consenso.
Las ideas siempre deben converger y las opiniones ser escuchadas. Como profesora (y, en su momento, cuando fui Jefa del Departamento de Idiomas Modernos) siempre he rechazado las conductas que deterioran la convivencia personal y académica; mi espíritu es –y seguirá siendo– el de trabajar cumpliendo las normativas y los lineamientos institucionales y apoyando las buenas ideas de nuestras autoridades, manteniendo, por supuesto, un espíritu y una actitud de respeto para con todos los integrantes de la comunidad.
No puede permitírsele a la mentira ser el camino al poder, ni el medio para mantenerse en él.

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* Profa. Dpto. Idiomas Modernos UDO-Sucre

miércoles, 20 de marzo de 2013

Ventanas rotas


UDISTAS
Región, 20-03-2013, p. 14

José Malavé M.*

    “¡Esta no es la universidad en la que yo estudié!”: la expresión de la condiscípula de los años 80 reencontrada en los pasillos de Cerro Colorado me devuelve, nuevamente, a la menoscabada realidad en la que hemos devenido. Basura derramada en cualquier parte del entorno universitario; baños cerrados (no por normas de higiene) o en estado sanitario infrahumano; salones tomados por la desidia (sin aseo, iluminación, ventilación, dotación de pupitres o escritorio profesoral, seguridad); corredores, escaleras y lugares de estar abandonados a la indolencia (sucios, sin alumbrado, con una vegetación descuidada o inexistente en el caso de plazas,  jardines y alrededores)…
Años y más años de decadencia acumulada y creciente que han convertido a nuestro espacio universitario en un territorio desconocido para los que allí laboramos. A veces es ignorado, como si no existiese frente a nuestros ojos; muchas veces extraño, ajeno, con el que no guardamos ninguna relación afectiva y, por lo tanto, no nos importa; otras, en un extremo, como un lugar rechazado, despreciado, al que podemos hacer daño sin ninguna remordimiento.
En las últimas décadas del siglo XX se dio a conocer la bautizada “teoría de la ventana rota”, propuesta por los investigadores estadounidenses James Wilson y George Kelling, que se podría sintetizar en lo dicho por ellos: "Consideren un edificio con una ventana rota. Si la ventana no se repara, los vándalos tenderán a romper unas cuantas ventanas más. Finalmente, quizás hasta irrumpan en el edificio y, si está abandonado, es posible que sea ocupado por ellos.”
Aunque sé que esta tesis no explica la complejidad de nuestra situación, es indudable (a menos que queramos mantenernos en la ceguera, esa que bien relató Saramago en su novela homónima) que nos podemos sentir reflejados patente y patéticamente en ella; válida no sólo para nuestro espacio universitario; también para la ciudad y el país, pero esto no lo podemos tratar en este artículo.
Dos tristes confirmaciones. Una biblioteca que es una ruina (además de antro de corrupción) antes de ser terminada, aunque fue comenzada hace más de 20 años, recibiera la promesa de finalización en el 2002 por el Presidente de la República recientemente fallecido y haya sido objeto presupuestado en sucesivas administraciones universitarias. Una más inmediata: el cierre por inhabilitación del Auditorio de Cerro Colorado, ese que fue sitio acogedor para intelectuales y artistas nacionales e internacionales, pero frente al cual hoy “pasamos”, es decir, omitimos o desconocemos.
¿No son estas situaciones ejemplos infelices y notorios de esas amontonadas -y generalmente inadvertidas- “ventanas rotas” que la ineficiencia y politiquería de autoridades, con la anuencia de la colectividad universitaria, han llevado a “vandalizar”, es decir, destruir, devastar, nuestra universidad?
Pero no se trata únicamente de actitudes ante las realidades físicas. Un nuevo desconocimiento de las pesadas “ventanas rotas” acumuladas (descenso alarmante de matrícula, inseguridad, falta de aulas, etc.) es tratar de paliar sus efectos con medidas como reducir la hora académica.

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*Prof. Dpto. Filosofía y Letras UDO-Sucre

miércoles, 13 de marzo de 2013

“SUCRETU”, un caramelo de cianuro


UDISTAS
Región, 13-03-2013, p.14

José Rafael Díaz*

Después de 14 de chavismo, las universidades autónomas y los gremios de profesores universitarios son de los pocos entes del sector público que se no se han doblegado a las intenciones dominadoras del régimen. Mantener esta independencia ha sido  costoso. Las universidades se convirtieron en objetivo político (cual objetivo militar) y han sido blanco de tácticas de acorralamiento como el estrangulamiento administrativo, la constituyente universitaria y el voto paritario. Las tácticas no han dado los resultados esperados pero los daños causados a las instituciones universitarias y al talento científico venezolano son incalculables.
El estrangulamiento administrativo ha convertido los recintos universitarios en solares abandonados. No hay dinero para mantenimiento y limpieza, reparación o reposición de pupitres, escritorios, luminarias, aparatos de ventilación, instrumentos y reactivos de laboratorio, entre otras necesidades. Las normas de seguridad sencillamente no existen y, en consecuencia, la inseguridad campea a cualquier hora.
El chavismo ha tratado diferencialmente a los universitarios. Por primera vez en más de cincuenta años, los profesores universitarios hemos sido excluidos de discusión salarial y de los beneficios laborales que se otorgan a obreros y empleados.  El gobierno impide abiertamente las elecciones del gremio profesoral para deslegitimar nuestros reclamos.  Nuestros sueldos que anteriormente eran equiparables a los de los jueces ahora no alcanzan para cubrir nuestras necesidades básicas.
Aún así seguimos ejecutando nuestra labor digna y responsablemente y nos preparamos para resistir la última estratagema del chavismo apoyada por la junta directiva de nuestro gremio. Lo afirmo porque no se entiende cómo la FAPUV, nuestra federación, declara a la Ministra del MPPEU, Yadira Córdova, persona non grata y el presidente de APUDONS nos convoca a una reunión con el Viceministro Reinoso para que cohonestemos cándidamente la artimaña de la creación de un registro de trabajadores universitarios (SUCRETU).
Si el MPPEU ha intervenido administrativamente a las universidades y conoce al dedillo nuestra situación laboral, ¿con qué fin necesita levantar un registro paralelo con nuestra información laboral? ¿No será usada esa información para instrumentar otra nueva táctica de control gubernamental: el sindicato único de trabajadores universitarios?
Es tal nuestra desesperación económica que muchos de nuestros colegas están dispuestos a dejarse de llamar profesores universitarios y hacerse copartícipes de una nueva violación a la Constitución con tal de recibir un remedio a la mucha necesidad que padecemos. ¿Acaso se puede olvidar lo que ha sucedido con los sindicatos de las industrias básicas, a quienes les ofrecieron villas y castillos y ahora están completamente desasistidos e inermes ante el gobierno? Lo más preocupante es que el presidente de APUDONS ya nos ha ofrecido este caramelo de cianuro.

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* Prof. Dpto. Biología Marina UDO-Sucre


viernes, 8 de marzo de 2013

“¡Esa es la mentalidad de la gente!”


UDISTAS
Región, 08-03-2013, p.14

Francys Peretti*

     De regreso en un carrito por puesto Maturín-Cumaná, por esas llanuras monaguenses, relataba uno de los pasajeros que el problema de tanta tierra sin arar y sin ganado era que el gobierno otorgaba dinero a quien no debe; como aquella fulanita que recibió Bs. 30 mil y lo que hizo fue comprar un equipo de sonido, un frízer, arreglar el frente de su casa y se puso a vender cerveza. ¨Es la mentalidad de la gente, cará!¨, acotó.
  Esto es un ejemplo de la mentalidad que nos ha perseguido durante muchos años en nuestro país, en Sucre, en Cumaná, en las universidades y en este Núcleo. La mentalidad de bodega, la de tratar de resolver cosas importantes con medidas impensadas, desacertadas, inconsultas o con otras ¨soluciones¨ que desvirtúan el propósito auténtico de las cosas y que dejan en más deterioro lo que existe.  
   Sigue pasando el tiempo en nuestra universidad; cambian las caras de nuestros estudiantes, pero no la mentalidad de quienes como autoridades tienen la obligación de liberar a nuestra Institución de sus problemas. En ocasiones más bien ponen en peligro lo que aún sobrevive en ella, la calidad de su educación, como cuando deciden disminuir la duración de la hora académica sin consultar a la base profesoral y sin analizar las implicaciones que tiene tal medida. Obvian, además, informes entregados en sus despachos, como los de la jornada realizada después de los hechos violentos de octubre del 2010, y que incluye, entre ellos, el de la mesa en el área de Seguridad.
   Una de las recomendaciones en ese informe es el uso obligatorio del carnet a toda la colectividad universitaria, lo que permitiría que los taxis pudieran entrar al recinto una vez chequeados los ocupantes por los vigilantes, quienes debían estar presentes en todo el campus, 24 horas al día los 7 días de la semana, lo supone, entre otras cosas, la reparación general del alumbrado en todo el recinto.. Sin embargo, hace más de una semana se volvió a la prohibición de entrada de taxis. Esta medida luciría extraordinaria si, primero, se cumpliera a cabalidad, pero su aplicación es intermitente; y si, segundo, subir las escaleras para llegar a salones y oficinas fuera seguro; y además se pudiera resolver la incomodidad que ocasiona llevar laptops, videoproyectores y otros materiales consigo.
     En este momento aún seguimos esperando los cambios y mejoras académicas e institucionales, pero hasta que no cambie la mentalidad de quienes nos lideran, hasta que no entiendan que la Universidad somos todos y que nuestra academia está en crisis, seguiremos respirando fracaso y descontento, con sueldos miserables, trabajando en pésimas condiciones, con el deterioro de aulas, baños, bibliotecas, auditorio general, canchas deportivas, jardines y hasta de nuestra Asociación de Profesores, quebrada y convertida en la bodeguita de un solo dueño.  
   
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* Profa. Dpto. Idiomas Modernos UDO-Sucre

miércoles, 27 de febrero de 2013

Cinco minutos de voluntad


UDISTAS
Región, 27-02-2013, p.14

Marlyn Cabrera*

       “El que no sabe poner su voluntad en las cosas, intenta darles algún sentido, lo cual le hace creer que hay una voluntad en ellas”, palabras sabias de Nietzsche. Con respeto y genuina curiosidad, pregunto: ¿cuál será la voluntad detrás de la decisión de reducir nuestras horas académicas de 50 a 45 minutos? Obviamente, no es la de mejorar nuestras condiciones académicas.
Esta decisión pudiera estar respondiendo a una necesidad de seguridad en el campus que lleva años desatendida. Lo cierto es que, insignificantes como puedan parecer a las mentes de los des-enterados, se trata de 5 minutos de astringente incertidumbre, ya que la voluntad detrás de ellos nos es opaca y muy probablemente también ajena.
    Muchos recibimos con sorpresa y desagrado la notificación de que se había decidido –sin someter a consulta, sin discutir (a pesar de haber mecanismos y el compromiso para ello)–  reducir nuestras horas académicas. Se puede explicar el sentido que tiene haber tomado tal decisión: la jornada laboral se reduce, la disponibilidad de salones aumenta, se puede salir más temprano en las tardes (cada vez más solitarias), en fin. Pero ¿cuál es la voluntad? Contar con el tiempo suficiente en aula para garantizar aprendizajes no es.
      Recuerdo cuando, ante la decisión –sin consulta, ni aviso– del presidente Chávez, todos debimos retrasar nuestros relojes media hora. Por la mañana tal decisión pintaba muy bien; con picardía le ganábamos 30 minutos completos al despertador. Muy bien. Pero en las tardes, veíamos a los niños de primaria esperando autobuses en las paradas oscuras donde los relojes decían que era de tarde, cuando obviamente era de noche. Llorar en la noche la alegría de la mañana por la pura intemperancia no es cosa sabia. Me recuerda a la fábula de Esopo donde al saltamontes le tocó pagar caro en invierno el verano soleado que pasó cantando. Quienes conocemos esa historia, sabemos cuál era la voluntad del saltamontes, cuál la de la hormiga y cuál la de Esopo.
            Hace poco se sugería en una reunión de profesores a la que tuve oportunidad de asistir que la solución a nuestras tardes y noches solitarias y de aprensión en la universidad era que nos asignaran la menor cantidad posible de cursos después de las cinco de la tarde. ¿El sentido? Que menos profesores estuviéramos en riesgo de ser víctimas de la delincuencia. Perfecto. Pero ¿la voluntad? Ciertamente, no que los pocos profesores y demás personas que quedáramos en el horario nocturno estuviésemos menos expuestos al crimen.
No sólo perdemos terreno por metro cuadrado entre la invasión y el deterioro. También de cinco en cinco minutos perdemos la universidad. ¿Será esa la voluntad?

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*Profa. Dpto. Idiomas Modernos UDO-Sucre

miércoles, 20 de febrero de 2013

Elogio a la violencia y la impunidad


UDISTAS
Región, 20-02-2013, p.14

Ramón Ochoa*

El 4 de febrero pasado presenciamos un intento por glorificar el golpe de estado de febrero del 1992. Se elogió la violencia y la muerte y se justificó la impunidad. Quienes celebraban parecían no percatarse de que con tal acto nos invitaban a romper con la institucionalidad y el Estado de Derecho, cuando estos no nos gustan.
Nuestros jóvenes crecen recibiendo mensajes del “gobierno revolucionario” que dejan en claro que el fin justifica los medios y, por lo tanto, las leyes, las normas y los escrúpulos morales son totalmente prescindibles. Los psicólogos sabemos que el juicio moral no surge espontáneamente sino que se forma con la contención y la educación: la convivencia requiere acuerdos y respeto a ellos, más allá de los intereses y gustos individuales. La ausencia de contención deja puerta libre a la barbarie.
Las noticias sobre hechos violentos se repiten: “genocidio en Uribana,” “violan, decapitan y juegan con la cabeza de una indigente”, “asesinan de diez tiros a anciana secuestrada”... Los medios dan cuenta de un clima generalizado de violencia. Peor aún, violencia con ensañamiento. Mientras tanto el gobiernito permanece impasible. Pareciera que las autoridades son anuentes de este clima y que se sirven del terror que la violencia genera para desestimular la participación ciudadana y producir una apatía (que escasamente nos ocupemos de sobrevivir) que termine cohonestando este estado de cosas.
Cuando en 1992 quienes hoy gobiernan irrumpieron en la vida política nacional usaron como pretexto el mandato constitucional de “...asegurar la defensa nacional, la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la Constitución y a las Leyes, cuyo acatamiento estará siempre por encima de cualquier otra obligación. Las Fuerzas Armadas Nacionales estarán siempre al servicio de la República y en ningún caso al de una persona o parcialidad política...» Alegaban, para entonces, la obligación de “…marcar el sendero que debe seguir la institución armada en aquellas circunstancias excepcionales en que la subversión del orden constitucional y legal tiene lugar desde los poderes del Estado, a través de un Ejecutivo tiránico e ilegítimo, un Legislativo sin representación popular y un Poder Judicial corrupto y corruptor.” Decían insurgir ante “…un estado de cosas como el que hoy impera en Venezuela y la desgarra, en el que los representantes de los poderes del Estado violan de manera diaria y sistemática, la Constitución y las Leyes que juraron cumplir y hacer cumplir.”  (Citas extraídas del Comunicado del MBR-200 del 24 de junio de 1992).
Evidentemente los que antes escribieron, tan claramente, pervirtieron sus ideales, ahora en funciones de gobierno, y nos han colocado en esta especie de callejón sin salida donde la resistencia activa y la rebeldía son nuestras únicas opciones para enfrentar el caos reinante.

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*Prof. Dpto. Psicología e Investigac. Educativa UDO-Sucre